Unos 9.000 internos de cárceles bonaerenses se mantienen en huelga de hambre en reclamo de mejores condiciones de detención y modificaciones legales para facilitar salidas transitorias.

La medida de fuerza se extiende a unas 17 de las 57 unidades del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Son unos 9.000 reclusos de los 46.000 alojados en el total de los penales de toda la provincia.

La semana pasada, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) había denunciado que «el hambre crece» en las unidades porque la comida «es poca y de mala calidad». «En casi todas las inspecciones, se detecta problemas de este tipo en el stock de carne vacuna: mal refrigerada o contaminada», aseguraron desde el organismo.

Esta acusación, sin embargo, es negada por el Ejecutivo. «La provisión de comida se ofrece de manera normal en todos los penales. La situación del abastecimiento de carnes ya está arreglada. Solo hubo inconvenientes con esas mercaderías algunas semanas de noviembre», señalaron fuentes del Ministerio de Justicia.

La protesta abarca a pedidos de orden judicial y legislativo. Los reclusos exigen morigeraciones de penas. En este punto aspiran a por la derogación de la «ley Blumberg», la restauración del sistema 2×1 (que contabilizaba por dos los días de prisión sin sentencia firme) y la no aprobación del nuevo Código Penal. 

«Varios de los petitorios demandan el inicio de una mesa de diálogo con representantes de los tres poderes», contaron desde el SPB. E insistieron: «Durante los últimos cuatro años nunca hubo huelgas de hambre por falta de comida».

En esta línea, consideraron que «el mensaje» de la huelga «es claramente para condicionar al nuevo gobierno, la Justicia y legisladores».

La protesta se da en vísperas de la asunción de Axel Kicillof como gobernador, en reemplazo de María Eugenia Vidal, y de Julio Alak, quien substituirá a Gustavo Ferrari en el ministerio de Justicia.

Kicillof se hizo ayer eco la huelga al expresar su «preocupación por lo que pasa con el Servicio Penitenciario Bonaerense, en donde ha habido una interrupción de alimentos».

El SPB tomó medidas de seguridad, sanitarias y administrativas por la protesta. En este marco, los internos son pesados todas las mañanas y se restringieron las actividades laborales, deportivas y educativas para quienes no coman. Las visitas pueden ingresar pero sin alimentos.  

«También se notifica del inicio de la medida de huelga de hambre a los jueces que entienden en las causas de los internos, a la UFI en turno, al Juzgado de Garantías en turno y a la Defensoría en turno», agregaron fuentes penitenciarias.

Fuente: DIB