Una nueva agrupación de inquilinos se organiza para frenar los abusos del sector

En Argentina cerca del 17% de los hogares habitan viviendas alquiladas. En la ciudad de Buenos Aires se alquilan unas 370 mil propiedades, donde viven alrededor de un millón de personas. La relación asimétrica entre propietarios e inmobiliarias frente al inquilino hace que el más fuerte pretenda imponer condiciones al margen de la ley. Ante estas inequidades Pablo García puso en marcha Inquilinos de Pie, una organización que une personas con la misma problemática y el objetivo de hacer cumplir la ley ¿De qué se trata?

Al igual que otras asociaciones, como Inquilinos Agrupados o Inquilinos de Argentina Unidos, Inquilinos de Pie trabaja para poner límites a los atropellos de propietarios e inmobiliarias que se niegan a respetar la Ley de Alquileres, en vigencia desde hace seis meses. Sin embargo, varios puntos de su articulado permanecen en suspenso o siguen siendo eludidos intencionalmente en perjuicio de los locatarios. Tal es el caso de las garantías, el pago por transferencia o la inscripción de los contratos en la AFIP, este último un aspecto aún no regulado.

“Estas anomalías demasiado frecuentes perjudican el bolsillo de las personas que alquilan, deterioran su calidad de vida y ponen en riesgo la economía familiar”, señala Pablo García, fundador de esta nueva organización e invita a todos los inquilinos a sumarse https://www.facebook.com/InqDePie/. También agrega: “Las condiciones que imponen las inmobiliarias nos dejan en una situación de absoluta vulnerabilidad. Con requisitos cercanos a la estafa”. En tal sentido, el objetivo que persiguen es defender los derechos de los inquilinos y visibilizar las principales problemáticas del sector. Entre otros aspectos, García señala que Inquilinos de Pie se propone generar una comunidad para hacer cumplir la ley, articular soluciones e “identificar y denunciar a inmobiliarias, martilleros y colegios que atropellan nuestros derechos”.

Entre las irregularidades y problemas más frecuentes se destacan el cobro indebido de sellos, abusos con seguros de caución y garantías, desalojos ilegales y la creciente dificultad para reunir el dinero para pagar alquileres cada vez más altos.Por eso, desde Inquilinos de Pie convocan a aquellas personas que sean inquilinas (o estén por alquilar) a sumarse y defender la aplicación de la Ley 27.551. “Tan solo eso: exigir que se cumpla la Ley”, enfatiza García.

INQUILINOS: DIFERENTE LOCADOR, PERO PROBLEMAS COMUNES

Para firmar un contrato de alquiler es necesario contar con una garantía. Para ello la nueva Ley de Alquileres 27.551 establece que “el locatario propondrá al locador al menos dos” garantías, y este elegirá una. Entre las posibilidades para ofrecer como garantía están el título de propiedad inmueble, aval bancario, seguro de caución, garantía de fianza o fiador solidario; o garantía personal del locatario. Pero algunos propietarios exigen, al margen de la ley, algún tipo de garantía en particular o requisito extra. Además, junto al pago del adelanto del mes (más un mes en concepto de depósito) algunas inmobiliarias -en forma irregular- quieren cobrar una comisión y “gastos de gestoría”.

Respecto a los pagos mensuales, la normativa vigente indica que se deben poder realizar mediante “transferencias bancarias o depósitos por cajero automático”. Sin embargo, la informalidad en la que opera el rubro inmobiliario hace que quienes alquilan tengan que pagar en efectivo, sin recibir la factura correspondiente.

“Esto sucede no por culpa de la Ley, sino por la insistencia de algunos integrantes de la corporación inmobiliaria que se niegan a cumplirla e insisten en imponer sus condiciones, en abierta violación a la legislación. Además, debemos sumar a la lista la falta de inscripción de los contratos en la AFIP”, detalla García.  

Desde la agrupación advierten, además, sobre la problemática en torno a los arreglos y las condiciones de habitabilidad de la vivienda. De acuerdo con la legislación, cuando un propietario ofrece en alquiler un inmueble debe entregarlo en condiciones de ser habitado y asegurar que se mantenga así durante la duración del contrato. Pese a la claridad de la norma, Inquilinos apunta que muchas veces el locatario agota las vías de reclamo y termina por rescindir el contrato ante la desidia y falta de respuesta del propietario para mantener en condiciones a la vivienda.

“Por todo esto es que, como inquilinos, tenemos que asumir la responsabilidad de defender nuestros derechos y visibilizar las principales problemáticas. Generamos este espacio para compartir información, experiencias y generar una comunidad activa para hacer cumplir la ley. Nos debemos la posibilidad de pensar, debatir y articular soluciones para nuestras problemáticas”, remarcó García.

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