El Gran Buenos Aires está entre las zonas más afectadas por la caída del consumo masivo, según advirtió la Asociación de Supermercados Unidos (ASU). Su director ejecutivo, Juan Vasco Martínez, ubicó al Conurbano junto a Gran Córdoba, Gran Rosario y Mendoza como las regiones más complicadas, y describió una demanda que sigue en retroceso, con hogares que reducen sus compras a los productos indispensables.
En una entrevista, Martínez sostuvo que la pérdida de ventas no se explica solo por clientes que buscan mejores precios en otros comercios, sino por una reducción de las cantidades que las familias pueden comprar. "Ahora no se van a ningún lado", resumió. A diferencia de otras crisis, agregó, el retroceso alcanza a todos los formatos comerciales.
Según Martínez, las ventas de los supermercados acumulan en el año una caída interanual cercana al 4% en volumen. Agosto, el último mes medido, cerró con una baja del 3,3%, y en 2025 el descenso había sido del 5,2%. Esas cifras corresponden al desempeño general del sector y no a un relevamiento exclusivo del Conurbano.
Los datos coinciden con los de la consultora Scentia, que para agosto registró en el canal supermercados una caída interanual del 3,3% y un acumulado de 4% en lo que va de 2026. Para el total del consumo masivo, que incluye autoservicios, mayoristas y kioscos, la baja fue del 1,5% en agosto y del 2,7% en el año.
El ajuste del presupuesto modifica lo que se lleva cada familia. Ganan prioridad los artículos esenciales y pierden lugar los de mayor precio o cuyo consumo puede postergarse. Martínez lo definió como una "primarización de la compra".
Los lácteos aparecen entre los ejemplos de ese cambio: las variedades más caras tienen menor salida y las cadenas revisan el espacio que les asignan en las góndolas. Según ASU, el impacto es especialmente fuerte entre los consumidores de menores ingresos.
Para los supermercados, el problema se expresa en las cantidades vendidas. Una recaudación mayor en pesos no implica más actividad, porque los aumentos de precios pueden elevar el valor de las operaciones mientras disminuye la mercadería que sale de los locales.
Martínez confirmó que algunas cadenas cerraron sucursales, abandonaron formatos de proximidad o redujeron su presencia regional. No precisó cuántos locales cerraron ni cuántos de esos cierres se produjeron en el Gran Buenos Aires.
Las ventas por internet tampoco alcanzan a compensar la caída. Aunque crecen a un ritmo elevado (Scentia registró una suba interanual del 36,9% en agosto), el directivo estimó que representan menos del 5% del consumo masivo, y que la baja persiste al sumar las operaciones digitales y presenciales.