Hace apenas unas semanas, Ricardo Soulé había anunciado que necesitaba alejarse de los escenarios por motivos de salud. Confiaba en que sería una pausa y pidió privacidad para atravesarla junto a su familia. Este viernes 2 de octubre, sus hijos comunicaron su muerte: contaron que estuvo acompañado y rodeado de afecto hasta el final.
Soulé nació en Quilmes el 15 de marzo de 1950. Su primer instrumento fue el violín, que aprendió a tocar de chico. Más tarde, con la guitarra y la voz, formó Vox Dei junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos Godoy. La banda publicó Caliente en 1970 y, al año siguiente, La Biblia, el álbum conceptual que se convirtió en una referencia del rock argentino.
Para entonces, Soulé ya había escrito «Presente». Tenía 17 años y acababa de separarse de su primera novia cuando compuso la canción. Él mismo contó esa historia años después; también contó su desenlace: volvieron a encontrarse, se casaron y tuvieron cinco hijos. Aquella experiencia íntima se transformó en una canción que siguió encontrando oyentes mucho después de su juventud.
Su salida de la banda en los años setenta abrió una carrera propia. Grabó Vuelta a casa y luego Romances de gesta, un trabajo en el que retomó su interés por los relatos históricos y contó con la colaboración de Edelmiro Molinari. También volvió a tocar y grabar con Vox Dei en distintas etapas: su vínculo con el grupo tuvo separaciones y reencuentros, pero nunca agotó su obra.
Con el tiempo formó Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, proyecto con el que continuó presentando canciones nuevas y revisitando las anteriores. Su hijo Gabriel participó en esa etapa. Discos como Dolmen y Vulgata muestran que su interés por la espiritualidad, la literatura y las grandes narraciones siguió presente en su música.
Soulé mantuvo una relación cercana con la actividad cultural quilmeña. Estudió en la Escuela Municipal de Luthería Social, que lo nombró padrino, y acompañó a músicos y espacios de la ciudad.
La despedida abierta al público será en la Casa de las Culturas de Quilmes, en Pasaje Papa Francisco 383. Se podrá asistir este viernes de 20 a 1 y el sábado de 7 a 11. Quilmes despide a uno de sus músicos más reconocidos; quienes no puedan acercarse todavía tienen sus discos para volver a escucharlo.