sábado 05 de septiembre de 2026 - Edición Nº2831

Provincia

Cambio demográfico

Menos chicos y más adultos mayores: cómo cambiará la población bonaerense hacia 2040

El estudio del Ministerio de Gobierno combinó dos tendencias: la longevidad en alza y una fecundidad que se acercaría a un hijo por mujer en 2040.



 

La provincia de Buenos Aires se encamina hacia una transformación profunda de su estructura poblacional: sus habitantes vivirán cada vez más años y, al mismo tiempo, nacerán menos chicos. Esa combinación derivará en un progresivo envejecimiento demográfico, con mayor participación de los adultos mayores dentro del total de la población.

El análisis fue elaborado por el Observatorio de Políticas Poblacionales y Migratorias del Ministerio de Gobierno junto con el Laboratorio de Investigación de Lazos Socio-Urbanos (LILSU). Según ese trabajo, la esperanza de vida continuará aumentando durante las próximas décadas. El punto de partida se ubicaba en 75,4 años para los varones y 80,8 para las mujeres.

Tres años más de vida en apenas quince

La tendencia se mantendría durante todo el período proyectado. Para 2030, la esperanza de vida llegaría a 76,5 años entre los varones y a 81,4 entre las mujeres; en 2035 alcanzaría los 77,5 y 82,1 años, respectivamente. Para 2040 se proyectan 78,5 años para los varones y 82,7 para las mujeres.

De ese modo, en apenas quince años la esperanza de vida aumentaría alrededor de 3,1 años entre los varones y 1,9 años entre las mujeres, de acuerdo con el informe.

El proceso no resulta nuevo. En 2001, la esperanza de vida bonaerense era de aproximadamente 70 años para los varones y 78 para las mujeres, y hacia 2020 había ascendido a 73 y 79 años. La evolución provincial se mantuvo en línea con la tendencia nacional: en el total del país, la esperanza de vida masculina pasaría de 73,1 años en 2020 a 78,7 en 2040, mientras que entre las mujeres subiría de 79,7 a 83 años.

Se achica la brecha entre varones y mujeres

Uno de los cambios más significativos que mostraron las proyecciones fue la reducción de la diferencia de esperanza de vida entre ambos sexos. En Buenos Aires, esa brecha era de 8 años en 2001 y para 2025 se estimó en 5,4 años. El descenso continuaría en las décadas siguientes: 4,9 años en 2030, 4,6 en 2035 y 4,2 en 2040.

Es decir que, mientras la población en general vivirá más tiempo, también se producirá una progresiva convergencia entre la expectativa de vida de varones y mujeres.

Menos nacimientos, otra pirámide

El aumento de la longevidad adquiere una dimensión distinta al analizarlo junto con la caída de los nacimientos. La provincia atraviesa un fuerte descenso de la fecundidad y la natalidad: la tasa global de fecundidad, que en 2010 superaba los 2 hijos por mujer, podría ubicarse cerca de 1 hacia 2040. En paralelo, la tasa bruta de natalidad pasó de alrededor de 19 nacimientos cada mil habitantes en 2012 a cerca de 10 en 2023.

La combinación de menos nacimientos y mayor esperanza de vida modifica la estructura tradicional de la población: disminuye el peso relativo de los niños y crece el de los adultos mayores.

Un salto del 931% entre los mayores de 90

Las proyecciones permiten dimensionar el alcance del proceso. En 2001 había alrededor de 200 mil personas de entre 60 y 64 años en territorio bonaerense; para 2040 se estima que esa franja superará 1,1 millón, un incremento cercano al 450%.

El crecimiento resulta todavía más marcado en las edades más avanzadas. En 2001 vivían aproximadamente 16 mil bonaerenses de 90 años o más y para 2040 se calcula que serán unas 165 mil personas. Eso implica que ese grupo podría multiplicarse por más de diez en menos de cuatro décadas, con un aumento proyectado del 931%.

La expansión alcanza a todas las franjas etarias a partir de los 60 años, en contraste con la población menor de 15, que tiende a reducirse por la menor cantidad de nacimientos. El fenómeno forma parte, además, de una transformación de alcance regional: según la CEPAL, la proporción y el número absoluto de personas de 60 años y más aumentará de manera sostenida durante las próximas décadas en todos los países de América Latina y el Caribe.