La reunión de Gabinete de este martes dejó un anuncio presidencial sobre Malvinas. Después de una exposición del canciller Pablo Quirno, Javier Milei confirmó que hablará al país el jueves 3 de septiembre. El Ejecutivo presentó las gestiones como avances diplomáticos, aunque no detalló qué resultados concretos comunicará.
Antes del encuentro, Milei había celebrado las declaraciones de Donald Trump sobre una posible revisión de la posición estadounidense. “Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, afirmó en una entrevista con El Observador Radio.
Consultado por periodistas en el Despacho Oval, Trump respondió que revisa distintas posiciones de su gobierno y que Malvinas es una de ellas. No anunció un reconocimiento de la soberanía argentina ni precisó si esa evaluación terminará en una modificación de la política exterior estadounidense.
La distinción importa: Washington reconoce la administración británica del archipiélago, pero mantiene una posición de neutralidad frente a la disputa de soberanía. En abril, cuando aparecieron versiones sobre una eventual revisión, el Departamento de Estado había ratificado esa postura ante la agencia AFP.
Además, la discusión estadounidense aparece vinculada con las presiones sobre sus aliados para que aumenten el gasto militar. Ese contexto obliga a distinguir una eventual herramienta de negociación con Londres de un compromiso con el reclamo argentino.
El balance de la gestión incluye acuerdos de cooperación y reclamos diplomáticos, pero no una reapertura anunciada de las negociaciones de soberanía.
El 24 de septiembre de 2024, la entonces canciller Diana Mondino y su par británico, David Lammy, acordaron avanzar en conservación pesquera, conectividad aérea y tareas humanitarias para identificar a soldados argentinos caídos. El entendimiento contempló la reanudación del vuelo desde San Pablo con escala mensual en Córdoba.
Esa agenda quedó bajo una fórmula que preserva las posiciones de ambos países sobre la soberanía. Es decir, el acuerdo habilitó cooperación, pero no estableció una negociación para resolver la disputa territorial.
El 25 de junio de este año, Quirno volvió a defender el reclamo ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, que reiteró el pedido de diálogo bilateral. Hubo, por lo tanto, actividad diplomática; lo pendiente sigue siendo que Londres acepte negociar sobre soberanía.
La respuesta británica a las declaraciones de Trump tampoco mostró una apertura. Un portavoz del Gobierno sostuvo que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro y reafirmó el compromiso de Londres con su permanencia como territorio británico de ultramar.
Ese es el límite del entusiasmo oficial: la expectativa sobre Washington todavía no equivale a un respaldo formal a la soberanía argentina ni modifica la negativa británica. La cadena nacional llegará con esa distancia entre lo que el Gobierno celebra y los resultados que aún debe explicar.