viernes 28 de agosto de 2026 - Edición Nº2823

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Leila Gianni va por La Matanza entre el algoritmo y el desgaste de Espinoza

16:29 |Gianni apuesta a la viralización y la confrontación rumbo a 2027. Espinoza llega con años de gestión, problemas acumulados y una causa judicial abierta.



Leila Gianni comenzó a posicionarse como aspirante a disputar la intendencia de La Matanza en 2027. Su principal herramienta no parece ser, por ahora, una estructura territorial comparable con la del peronismo local, sino una fórmula de mucho ruido y pocas nueces: videos breves, recorridas, provocaciones y cruces diseñados para circular en redes sociales.

La estrategia le da visibilidad. Pero detrás de esa estética de ruptura aparece una trayectoria bastante menos combativa.

Gianni desfiló por distintas áreas del Estado durante gobiernos kirchneristas, continuó trabajando durante la administración de Mauricio Macri y logró trepar hacia cargos jerárquicos durante la presidencia de Alberto Fernández. También existen registros de sus sucesivos alineamientos políticos con el peronismo y de su apoyo a Sergio Massa antes de completar un giro ideológico de 180 grados e incorporarse al gobierno de Javier Milei.

Su transformación en referente libertaria fue rápida. Desde allí trasladó a La Matanza un perfil basado en la confrontación y la exposición permanente.

Una oposición construida para la pantalla

Basurales, zanjas, calles deterioradas, problemas de seguridad y escenas cotidianas se convirtieron en escenarios para videos donde Gianni apunta directamente contra Fernando Espinoza.

La lógica se repite: cámara en mano, lenguaje breve y provocador, edición veloz y búsqueda de repercusión inmediata. Algunos de sus contenidos reúnen cientos de miles e incluso millones de reproducciones.

La exposición, sin embargo, no equivale necesariamente a construcción política.

Por ahora, buena parte de su posicionamiento hacia 2027 se sostiene en la capacidad de instalar episodios y confrontaciones en redes, mientras sigue sin aparecer con la misma claridad un programa integral para administrar el municipio más poblado del conurbano bonaerense.

Mientras construye hacia afuera una imagen de conducción opositora, hacia adentro todavía intenta ordenar su itinerante pertenencia política.

Espinoza tampoco puede mirar para otro lado

Nada de esto convierte a Fernando Espinoza en la contracara virtuosa de la disputa.

El intendente pertenece a una estructura política que conduce La Matanza desde hace décadas. Esa permanencia obliga a poner bajo responsabilidad de sus sucesivas administraciones buena parte de las deficiencias estructurales que la oposición exhibe hoy en las redes.

A eso se suma su situación judicial. En julio, la Cámara Nacional de Casación revocó el sobreseimiento que había obtenido en la causa iniciada por la denuncia de su exsecretaria Melody Rakauskas y ordenó avanzar hacia el juicio oral. Espinoza niega la acusación y continúa ejerciendo la intendencia.

El proceso judicial no permite anticipar una condena, pero inevitablemente forma parte del escenario político en el que el jefe comunal busca conservar el control del distrito.

Entre el aparato y el algoritmo

La disputa hacia 2027 enfrenta así a dos modelos que se presentan como antagónicos, aunque sus protagonistas tienen historias políticas bastante menos distantes de lo que hoy quieren mostrar.

De un lado, un oficialismo con décadas de control territorial, una estructura consolidada y problemas de gestión que se arrastran en distintos barrios.

Del otro, una dirigente que reconstruye su identidad cuestionando al mismo espacio que durante años integró y defendió, ahora desde la vereda de enfrente, y que apuesta buena parte de su crecimiento a la exposición digital y la confrontación permanente.

Gianni intenta instalar que el problema de La Matanza empieza y termina en Espinoza. El intendente, mientras tanto, carga con años de gestión y con problemas que ya no puede adjudicar a administraciones anteriores.

Entre una oposición que convierte cada recorrido en contenido y un oficialismo acostumbrado a gobernar con aparato territorial, la pregunta hacia 2027 queda abierta: cuando se apaga la cámara, ¿alguno de los dos tiene un proyecto concreto para La Matanza?