Docentes bonaerenses nucleados en la lista SUTEBA Multicolor convocaron una movilización para el martes 25 de agosto en la ciudad de La Plata y un paro de 24 horas para el miércoles 26. La medida se definió tras una reunión de trabajadores de la educación en la que se resolvió reclamarle al gobernador Axel Kicillof la reapertura de las paritarias, una recomposición salarial y la devolución de los descuentos aplicados por medidas de fuerza anteriores.
Las 48 horas de protesta fueron resueltas por los sectores opositores a la conducción del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), que retomaron las medidas de fuerza contra el Ejecutivo provincial luego de varias semanas sin paros. Entre los principales puntos del reclamo se destacó la convocatoria urgente a paritarias y el pedido de un salario inicial de $1.600.000. El último acuerdo salarial entre los gremios docentes y el Gobierno bonaerense se cerró a principios de julio y estableció que la negociación volvería a abrirse recién en septiembre.
La lista de SUTEBA Multicolor también exigió la devolución de los descuentos aplicados sobre los salarios de los docentes que participaron de anteriores medidas de fuerza. La Dirección General de Cultura y Educación había considerado ilegales esos paros por haber sido convocados por sectores opositores a la conducción del gremio y no por sus autoridades, motivo por el cual registró las ausencias como injustificadas y aplicó los descuentos correspondientes.
El pliego presentado por los docentes disidentes ante el Gobierno provincial contempló once puntos, entre los que se incluyeron reclamos vinculados con el Instituto de Previsión Social (IPS) y el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), además de un pedido para que el Banco Provincia condonara las deudas de los trabajadores de la educación. Por último, el SUTEBA Multicolor reclamó que la conducción del gremio, a cargo de María Laura Torre, y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) continuaran con la convocatoria de medidas de fuerza de alcance nacional, y pidió a las centrales obreras que convocaran a un paro general, una posibilidad que, según trascendió, analizaban tanto la Confederación General del Trabajo (CGT) como las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA).
El acuerdo salarial entre el Gobierno de Axel Kicillof y los gremios de estatales y docentes bonaerenses se alcanzó a principios de julio, luego de un mes de negociaciones y del rechazo a una primera propuesta oficial. La oferta aceptada contempló un aumento del 7% en dos tramos calculado sobre los salarios de junio: 5% en julio y 2% en agosto.
En el caso de los docentes, la propuesta fue aprobada por gremios como la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) y SUTEBA luego de ser debatida en asambleas. Su titular, Liliana Olivera, señaló que la propuesta fue aprobada "con un estrecho margen", y remarcó la preocupación existente en el sector por cuestiones que exceden la discusión salarial.
Uno de los aspectos incorporados a la propuesta estuvo vinculado con las situaciones de violencia y acoso laboral que atraviesan los trabajadores de la educación. El Gobierno provincial sumó una adenda al Acuerdo Paritario de Prevención, Erradicación, Resguardo y Reparación por hechos de violencia y acoso a las y los trabajadores docentes, y creó una Mesa de Trabajo Ad Hoc dentro de la Comisión Jurisdiccional Mixta de Salud y Seguridad. En el caso de los auxiliares de Educación, el aumento alcanzó el 9%, distribuido en un 5% en julio y un 4% en agosto. El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, destacó la continuidad del diálogo con las organizaciones sindicales y sostuvo que el acuerdo incorporó avances tanto en materia salarial como en derechos y condiciones laborales.