Se trata del primer CubeSat universitario argentino de formato 3U, una clase de nanosatélite formada por tres unidades. El proyecto nació en la Facultad de Ingeniería de la UNLP y reúne el trabajo del Centro Tecnológico Aeroespacial y del grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones.
El satélite fue trasladado hasta España, donde la empresa UARX lo colocó dentro del dispensador que deberá eyectarlo una vez que llegue al espacio.
Antes de cerrar el dispositivo, el equipo realizó las últimas mediciones, controló el peso y verificó que el USAT 1 encajara correctamente. La compuerta no volverá a abrirse hasta que el satélite sea liberado en órbita, según explicó Sonia Botta, coordinadora del proyecto e integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial.
El lanzamiento está programado para octubre desde Estados Unidos, a bordo de un cohete de SpaceX. La UNLP no informó todavía el día preciso del despegue.
El USAT 1 mide 10 centímetros de ancho, 10 de alto y 34 de largo, y pesa alrededor de tres kilos.
Aunque sus dimensiones son reducidas, en su interior lleva una computadora de abordo, sistemas de energía, comunicaciones y control térmico, además de un receptor GPS de alta complejidad desarrollado en la propia Facultad de Ingeniería.
La misión buscará probar tecnologías que utilizan señales de navegación satelital para observar la Tierra. Esos datos pueden servir para realizar mediciones relacionadas con la atmósfera y estudiar características del suelo, como su humedad, altura, rugosidad y vegetación.
El conocimiento reunido durante el desarrollo del USAT 1 sirvió como base para construir ATENEA, el microsatélite argentino elaborado por la CONAE junto con la UNLP y otras instituciones científicas y universitarias.
ATENEA viajó como carga secundaria de Artemis II, la misión tripulada de la NASA que despegó el 1° de abril de 2026. El satélite fue liberado cinco horas después del lanzamiento y completó con éxito su misión experimental.
La NASA precisó que el proyecto argentino permitió estudiar métodos de protección frente a la radiación, recoger información mediante GPS y probar comunicaciones a larga distancia.
El desarrollo del USAT 1 comenzó en 2021, luego de una convocatoria realizada durante la pandemia para seleccionar propuestas de satélites universitarios.
Desde entonces, el equipo atravesó distintas etapas de diseño, construcción, programación e integración. También realizó pruebas de vibración, vacío térmico y radiofrecuencia para comprobar que los componentes pudieran resistir las condiciones del lanzamiento y del espacio.
La UNLP informó que el proyecto demandó alrededor de US$70.000 en materiales y becas, financiados con recursos generados por el Centro Tecnológico Aeroespacial. Parte del costo del lanzamiento fue cubierta mediante un subsidio del entonces Ministerio de Ciencia y el resto fue aportado por la Universidad.
Mientras el USAT 1 avanza hacia su lanzamiento, la Facultad de Ingeniería abrió una convocatoria para seleccionar las cargas útiles del futuro USAT 2.
La propuesta está dirigida a grupos de investigación de la UNLP y de otras instituciones científicas. El plazo informado para presentar proyectos vence el 14 de agosto.