El avance de la causa judicial que investiga una red de coimas en el sistema SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina) ha vuelto a colocar en una posición incómoda a la franquicia inmobiliaria Century 21 en La Plata. El detonante fue la aparición de Adriel Dono Miniot, titular de una de sus oficinas, en los chats del empresario Martín Migueles, donde se discutían gestiones para agilizar importaciones a cambio de comisiones en dólares “cara grande”.
Este episodio es solo el último eslabón de una crisis reputacional marcada por un historial de irregularidades y un crecimiento patrimonial que muchos califican como inexplicable.
Lo cierto es que la trayectoria de la firma en la región está salpicada de conflictos legales. En agosto de 2022, la empresa Edelap detectó un fraude eléctrico en la sucursal de Century 21 ubicada en Boulevard 82 y 34, donde se desarticularon conexiones clandestinas y se radicaron denuncias penales por hurto de energía.
A este antecedente se suma un megaoperativo judicial en 2024, donde las oficinas de la inmobiliaria fueron allanadas por su presunta participación en la comercialización de loteos ilegales. La justicia investiga estafas vinculadas a la venta de parcelas en zonas rurales donde la urbanización está prohibida, lo que refuerza la imagen de una empresa dispuesta a operar en los márgenes de la legalidad.
En medio de esta tormenta, se confirmó que Century 21 comercializa el departamento de Manuel Adorni en La Plata, un inmueble de tres ambientes ubicado en la calle 48 por el que se piden 95.000 dólares. La operación no pasa desapercibida, dado que el actual Jefe de Gabinete se encuentra bajo investigación judicial y denuncias penales por enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica en sus declaraciones juradas. La Justicia, a través del fiscal Gerardo Pollicita, busca determinar si el crecimiento del patrimonio de Adorni —quien debe cancelar deudas por 270.000 dólares en noviembre— es compatible con sus ingresos formales.
En ese contexto, el vertiginoso ascenso de los líderes de la franquicia, Dono Miniot y Rafaela Ostrofsky, ha despertado sospechas en el sector inmobiliario. En pocos años, pasaron de la inactividad laboral a ostentar oficinas de lujo de 150.000 dólares, mudarse al exclusivo country Grand Bell y financiar viajes masivos a Costa Mujeres para sus agentes.
Esta estética de “éxito instantáneo” contrasta con el nacimiento del “Foro de indignados por Century 21”, donde clientes denuncian malos manejos, ocultamiento de información y presiones indebidas que transforman operaciones inmobiliarias en “pesadillas”.
Con denuncias que llegan hasta el Colegio de Martilleros y la Defensoría del Pueblo, la firma enfrenta un escenario de desconfianza total. Entre sospechas de lavado de activos, vínculos con personajes buscados por Interpol y la gestión de propiedades de funcionarios bajo la lupa, el sello de Century 21 en La Plata parece haber quedado asociado definitivamente