El reciente avance de la causa judicial que investiga presuntas coimas en el sistema SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina) ha vuelto a poner bajo los reflectores a figuras del ámbito empresarial platense, sirviendo como detonante para exponer una crisis de confianza que ya venía gestándose.
En el centro de esta trama aparece Adriel Dono Miniot, un ingeniero de la ciudad que, según las pericias judiciales, mantenía conversaciones con el empresario Martín Migueles para agilizar permisos de importación a cambio de comisiones en dólares “cara grande”. Sin embargo, el vínculo de Dono Miniot con la franquicia inmobiliaria Century 21 es solo el capítulo más reciente de un historial negativo que arrastra la marca en la región.
Dono Miniot, junto a su pareja Rafaela Ostrofsky y el martillero Francisco Errico, lideran una oficina de Century 21 que ha despertado suspicacias por su crecimiento económico exponencial.
En apenas unos años, pasaron de no tener presencia en el mercado a financiar viajes internacionales para más de 20 agentes, mudarse al exclusivo country Grand Bell y ostentar un estilo de vida que algunos operadores del sector califican como propio de un “videoclip de criptobros”. Este despliegue de riqueza, en un contexto de restricciones cambiarias, ha llevado a los investigadores a barajar la hipótesis de que el negocio inmobiliario pudo haber servido como un engranaje para “cerrar el circuito” de dinero no declarado proveniente de las SIRAs.
La reputación de Century 21 en La Plata ya estaba seriamente dañada antes de que estallara el escándalo de las coimas. Uno de los episodios más bochornosos ocurrió en agosto de 2022, cuando la empresa Edelap detectó un fraude eléctrico en la sucursal de la inmobiliaria ubicada en Boulevard 82 y 34. El fraude fue descubierto durante un operativo de revisión de instalaciones. Las autoridades desarticularon conexiones clandestinas y radicaron las denuncias penales correspondientes por hurto de energía.
A esto se suma la participación de la firma en la problemática de los loteos ilegales. En un megaoperativo liderado por la Justicia platense en 2024, las oficinas de Century 21 fueron allanadas bajo sospecha de comercializar terrenos en zonas rurales donde la urbanización está prohibida, en el marco de una causa por presuntas estafas y desobediencia.
El descontento social ha escalado al punto de que los ciudadanos organizaron un “Foro de indignados por Century 21” en redes sociales. Los vecinos denuncian “malos manejos”, ocultamiento de información y presiones para firmar contratos que terminan convirtiendo el sueño de la casa propia en una “pesadilla”.
Las quejas, que han llegado al Colegio de Martilleros y a la Defensoría del Pueblo, coinciden en señalar un patrón de destrato hacia el cliente.
Además, socios de la firma como Francisco Errico han sido señalados por publicidad engañosa en desarrollos como “Fincas de Duggan”, donde se prometía seguridad privada constante mientras los robos se multiplicaban en un predio marcado por irregularidades impositivas y vínculos con figuras buscadas por Interpol.
Hoy, la crisis reputacional de Century 21 parece haber llegado a un punto de no retorno. El temor a quedar “pegados” en tramas de lavado de activos y corrupción ha provocado que numerosos clientes busquen retirar sus propiedades de la inmobiliaria, huyendo de una marca que, entre sospechas judiciales y fraudes cotidianos, parece haber perdido toda credibilidad en la capital bonaerense.