El conflicto en el Correo Argentino sumó un nuevo capítulo tras el envío de alrededor de 400 telegramas de despido en todo el país, en el marco de un proceso de ajuste que, según denuncian desde el gremio, podría escalar hasta afectar a 900 trabajadores.
Desde la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECyT) declararon el estado de “alerta y asamblea” y advirtieron que la situación es “muy preocupante”, en un contexto donde además reclaman la reapertura de paritarias. Según indicaron, los salarios del sector quedaron fuertemente rezagados frente a la inflación.
En la provincia de Buenos Aires, el impacto ya comenzó a sentirse. En Mar del Plata, al menos 20 trabajadores fueron despedidos en las últimas horas, en medio de un operativo en el que a varios empleados directamente no se les permitió ingresar a sus lugares de trabajo. Desde el gremio local confirmaron que la situación podría replicarse en otras dependencias.
Paro y medidas de fuerza
Frente a este escenario, los sindicatos avanzan con un plan de lucha que incluye trabajo a reglamento, asambleas y un paro total de actividades por 48 horas previsto para los días 4 y 5 de mayo, sin concurrencia a los lugares de trabajo.
Además, se iniciaron presentaciones ante el Ministerio de Trabajo y no se descarta la judicialización del conflicto a través de un recurso de amparo.
Salarios y sobrecarga laboral
Desde FOECyT también remarcaron que el ajuste se da luego de un fuerte achicamiento de la planta en los últimos años. Según señalaron, en 2025 la empresa redujo miles de puestos, lo que implicó una mayor carga laboral para los empleados que permanecen.
En ese contexto, cuestionaron que, pese a ese esfuerzo, no hubo mejoras salariales y ahora se suman despidos que profundizan la incertidumbre en el sector.
Preocupación en el interior bonaerense
El escenario genera especial inquietud en distintas localidades de la provincia, donde el Correo cumple un rol clave en la logística y la conectividad. La posibilidad de nuevos recortes no solo impacta en el empleo, sino también en la prestación del servicio.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y suma tensión en un sector que ya venía golpeado por la caída del poder adquisitivo y la falta de acuerdos paritarios.