La inflación de marzo fue del 3,4%, según informó el INDEC, y confirmó una nueva aceleración frente al 2,9% registrado en enero y febrero. Se trata del nivel más alto de los últimos 12 meses.
El dato no solo superó las previsiones del mercado —que lo ubicaban en torno al 3%— sino que consolidó una tendencia alcista que se sostiene desde mediados de 2025. En ese marco, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 9,4% en el primer trimestre del año y alcanzó un 32,6% interanual.
Lejos de desacelerarse, la inflación viene mostrando subas consecutivas desde junio del año pasado, con un ritmo que se fue acelerando mes a mes. Marzo terminó de confirmar ese escenario, con un registro que más que duplica los niveles de mayo de 2025.
A esto se suma que el aumento de precios se dio por encima de la evolución del dólar en el mismo período, lo que refleja una presión inflacionaria que no logra ser contenida por la política económica.
El incremento estuvo impulsado por subas en rubros sensibles como tarifas, transporte, combustibles y educación, este último con un impacto estacional por el inicio del ciclo lectivo.
También influyó el contexto internacional, con el encarecimiento del petróleo en medio del conflicto en Medio Oriente, que repercutió directamente en costos de transporte y energía.
En paralelo, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires fue del 3%, por encima del 2,6% registrado en febrero.
Tras la difusión del índice, el presidente Javier Milei admitió: “El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”.
Sin embargo, pese al resultado, el Gobierno sostiene que se trata de un fenómeno transitorio. En esa línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que marzo estaría por encima del 3% y afirmó: “Desde abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento. Se vienen los mejores meses”.
Aunque el oficialismo insiste en que la suba responde a factores puntuales, el nuevo salto de precios vuelve a tensionar el discurso de desaceleración inflacionaria.
Con una inflación que encadena diez meses en alza y supera las expectativas, el desafío para el Gobierno no es solo económico, sino también político: sostener la expectativa de baja en un contexto donde los datos, por ahora, muestran lo contrario.