Hernán Lacunza (Economía) sostuvo que “hay otros métodos” más allá de la cláusula gatillo para mantener el poder adquisitivo de los salarios. Calificó como “decepcionante” el rechazo del FUDB.

Luego de cinco infructuosas reuniones paritarias en las que el gobierno de María Eugenia Vidal puso sobre la mesa la misma oferta –un 15% de aumento sin cláusula gatillo-, el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, arremetió contra la “intransigencia” de los gremios y, al defender el porcentaje propuesto en la negociación salarial, remarcó: “El objetivo es que los docentes no pierdan poder adquisitivo”. Al calificar como “decepcionante” el rechazo gremial a lo ofertado, Lacunza apuntó: “Agregamos bonificación por presentismo además de un cláusula de revisión si no se cumplen las metas de inflación, pero parece que chocamos con una intransigencia”.

En declaraciones a radio Milenium, el funcionario afirmó que en el Ejecutivo se tuvieron en cuenta “cosas que se fueron charlando en las reuniones para mejorar la oferta inicial”.  En esa línea, argumentó: “Queremos una mejor calidad educativa y por eso le ponemos más recursos a los docentes que están frente al aula e insistimos con el presentismo”.

Ante eso, el Frente de Unidad Docente Bonaerense viene remarcando que no esquivan la discusión sobre ausentismo pero rechazan que la misma se pretenda filtrar en el debate salarial. “Lo que rechazamos es cambiar salud por salario”, sostuvo días atrás la secretaria General Adjunta del Suteba, María Laura Torre.

Al refutar las consideraciones de los gremios, que afirman que la Provincia cuenta con el dinero para realizar una mejor oferta, Lacunza afirmó el Gobierno “no especula si es un punto más o un punto menos” de incremento salarial y que en la última reunión se le mostró “a los dirigentes sindicales cuál era el estado del Presupuesto de la provincia, que sufre un gran déficit”.

El titular de la cartera económica puso especial énfasis en señalar que “la Argentina ha tenido paritarias sin cláusula gatillo durante medio siglo, incluso cuando la inflación era alta,” y planteó que “hay otros métodos” para mantener el poder adquisitivo de los salarios.

De esta forma, remarcó que “en el contexto de una inflación descendente, como es ahora, lo que hace el gatillo, es alargar la inercia” y estimó que “puede ser que suba un precio de manera extraordinaria, pero con la cláusula gatillo suben todos los contratos por algo que pudo ser extraordinario”.

“Gobernamos para 16 millones de personas, no sólo para los que están sentados a la mesa negociando, y no podemos comprometernos a pagar algo que no podemos porque no hay abundancia para repartir”, puntualizó.

 

Fuente: LetraP