Psicología social de la pandemia

  1. INTRODUCCIÓN

Cerca de fines de marzo del 2020 se produjo un acontecimiento de resonancia mundial que generó una situación traumática que interfirió, e interfiere en el vínculo del Individuo con la Sociedad.

El acontecimiento de origen biológico que pronto se convirtió en social, es la aparición del coronavirus, derivado de él, produce la COVID‑19 que es una enfermedad infecciosa inesperada. Actualmente hay una pandemia que afecta a muchos países de todo el mundo.  Al terminar el año pasado, aproximadamente 1,7 millones de personas en el mundo habían fallecido como consecuencia de la infección. En nuestro país, a la fecha, hay aproximadamente 1,6 millones de infectados y alrededor de 44.000 fallecidos. El futuro está dominado por la incertidumbre, tanto a nivel general como individual, mientras el aprendizaje de la ciencia avanza y abre una esperanza.

La envergadura de la calamidad  y los aspectos sensibles en lo biológico y psicológico que  toca en su accionar, construye un estado de situación que dispara hacia los diversos vínculos del hombre/mujer con su contexto. La Psicología Social como campo interdisciplinario que involucraa la Psicología, inclusive en su versión psicoanalítica, la Sociología, la Antropología y la Teoría de la Comunicación nos permite un abordaje sobre la crisis que estamos viviendo.

Lo primero que debemos decir es  que con la aparición del flagelo se afirma una herida narcisista, como las señaladas por Sigmund Freud. Una de las tres señala  que la especie humana se convirtió en el amo de sus semejantes, los animales; y los declaró carentes de razón y se atribuyó a sí mismo la inmortalidad, pretendiendo una descendencia divina separada del mundo animal. La tercera herida fue, la psicológica: el hombre, se sintió soberano de su propia alma y que podía hacer lo que quisiera con sus pulsiones anímicas: pero ellas han emprendido su propio camino. (Artículo: Una dificultad del psicoanálisis- Amorrortu editores – Volumen 17)

La irrupción del coronavirus viene a ratificar la vulnerabilidad humana. Nosotros sabemos, con el saber de la recta razón, que no somos inmortales pero vivimos como si lo fuéramos. Nuestro imaginario desafía a la realidad desencantada edificando otra realidad. Resistimos, negamos, buscamos un aplazamiento de la sentencia. Están exceptuados los que creen y aspiran a otra vida mejor, lugar como señalaba Hamlet,”… del cual ningún caminante torna”

La crisis y la pérdida de control por parte del sujeto/a lo desmonta de la omnipotencia, y lo coloca en la resignación o la negación. En la subjetividad, se produce esa situación de privación: de seguridad, de inmortalidad, que siempre está alojadacomo deseo en nuestra estructura psíquica. En un guerra o peste esta construcción se expresa en el “a mí no me va a pasar”; y cuando ocurre; “¿por qué a mí me pasa?”. Tal vez esto sea un resabio del dominio perdido.

2. ANATOMÍA DEL VÍNCULO

A partir de la Teoría Conductual desarrollada por Enrique Pichón Riviere  (Teoría del vínculo. Selección y Revisión de Fernando Taragano. Colección Psicología Contemporánea. Ediciones Nuevas; Buenos Aires- 1980) se conceptualiza la forma en que una persona se relaciona con un otro, que puede ser otra persona, o un grupo social o una cosa.  Estableciendo una estructura relacional  que va a ser única entre ambos comunicantes.

La estructura vincular involucra tanto un aspecto racional, como emocional,  cognitivo y  de conducta. La estructura resultante es dinámica determinada por la retroalimentación que la conducta de uno produce en el otro. 

El vínculo es un aspecto fundamental para la sobrevivencia y la adaptación al medio tanto social como a la naturaleza, dado que permite influir en el medio a la vez que es influido por este. La existencia de vínculos se debe principalmente a la capacidad de comunicación, a través de la cual establecemos contacto con otros y aprendemos en base a las consecuencias de nuestras conductas sobre ellos.

Según la teoría del vínculo la vinculación es bicorporal, dado que a nivel físico son dos los elementos en contacto (el sujeto y el o los otros). Pero, es tripersonal porque el yo emisor, se refiere a un objeto (considerándose como tal la persona o cosa con la que se produce la vinculación) y el tercero, que se entiende como el ideal o fantasía construida por el yo sobre el objeto y que indica cómo vamos a relacionarnos con él.

Respecto a esto lo primero que debemos señalar frente a una catástrofe natural, como puede ser una epidemia o cultural como puede ser una guerra; es referir el vínculo entre cada uno de nosotros respecto al acontecimiento dramático. De qué manera el vínculo se modifica  a partir de lo contextual, y cuáles son los caminos que encuentra el ser humano o le propone la autoridad pública para sobrellevar esta situación que pone al hombre/mujer, a uno y al otro, en una situación límite.

3.PARES DIALÉCTICOS

La multiplicidad que se aloja en el yo. Las diversas “personalidades “que surgen de un sujeto, inclusive sin que el propio sujeto  lo sepa, establece que frente una situación de riesgo mayúsculo, la diversidad de lo vincular puede observarse con más detenimiento con más detalle. La amenaza sorprende aspectos de nuestra subjetividad que estaban ocultos.

Yo y el virus

El primer vínculo que encontramos es la relación entre el Yo y el Virus (un organismo vivo, que imaginariamente se moviliza con cierta arbitrariedad). En realidad hay dos vínculos dentro de lo que indicamos. Uno externo con el objeto en sí, y otro interno que corresponde a la instancia imaginaria, o fantasía inconsciente que se proyecta en el objeto.  La avidez, al comienzo de la campaña, por saber lo que los medios de comunicación, el gobierno, las redes nos informan sobre el virus es porque se lo quiere controlar a través del saber. Si este fracasa, o se demora; los aspectos emocionales ocupan el lugar que la razón abandona. 

Hay una primera reacción primaria que es entre el Individuo y el peligro de enfermarse, e inclusive de morir; de “ser elegido” por el virus. Este temor es fundante de lo existencial que acompaña al ser humano desde que tiene uso de razón hasta su final.  El virus presentiza lo que está en el inconsciente en forma larvada. Convierte en realidad lo que está negado como defensa.  Es decir, que la pandemia rompe con la rutina de este vínculo, poniendo por delante la inminencia del riesgo.

Se ven afectados diversos vínculos del individuo respecto a diversos factores reales o imaginarios que emergen de la personalidad humana. Su complejidad, su multiplicidad en un solo ser, determina la necesidad de un abordaje múltiple. Es decir, que la comunicación gubernamental debe considerar ambos aspectos: informar, dar a conocer para facilitar el control racional por el ciudadano de a pie, y transferirle empatía en el cuidado, y protección. Y lo más difícil: que debe desplazar ese cuidado a sí mismo, y cuidar al otro.

CAMPAÑA DEL GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES PARA PREVENIR LOS CONTAGIOS DE LA COVID- 19. VERANO 2021.

Yo y el otro u otros

En una epidemia crece la observación y limitación respecto del otro. El otro se vuelve sospechoso, ante la recomendación de los profesionales, o funcionarios (el lugar del saber) de efectuar el aislamiento. Es decir, que esto agrega complejidad al vínculo con los pares. La evitación del virus es la evitación de la cercanía del otro, y sobre todo si el otro adopta la forma de grupo o multitud. Es indudable que mientras dure la epidemia la vinculación social decrece al mínimo indispensable, afectando fuertemente el aspecto emocional del vínculo.  Esto provoca una disminución de la solidaridad social; y que las actitudes apuntan a fortalecer el egoísmo, el egocentrismo y el encierro.  El aislamiento y el uso del barbijo, son dos factores objetivos de separación del otro.

Cada individuo frente a este obstáculo intempestivo, despliega o no su capacidad resiliente, para adaptarse a las nuevas condiciones de vida. Algunos, y esto depende de su estructura psíquica anterior,  tienen mayor posibilidad de flexibilización o menor. La exacerbación del miedo tiende a paralizar o provocar reacciones negativas; la exacerbación triunfalista de una épica sanitaria, dura un rato nomás.


En estas ocasiones emergen diversas formas de angustia algunas más silenciosas y otras más extemporáneas. Un aspecto manifiesto se produce en la convivencia de flias, con hijos o sin hijos, en que la desaparición de los espacios propios fuera y dentro  de la casa; de contar con un tiempo para cada uno, la limitación del contacto social con amigos o parientes, convierte la situación convivencial en sufrimiento o malestar.

El vínculo del sujeto con otro/s u otra/s, supone una mayor complejidad cuando el colectivo es atacado por una entidad biológica. Porque a diferencia de una situación bélica, la comunión con el otro se obtiene desde lo ideológico, desde la motivación que hay en pertenecer a un grupo contra otro grupo. Pero, en una pandemia no hay gesta, no hay guerra santa, salvo el sacrificio de los profesionales de la salud.

MÉDICO ATENDIENDO PACIENTE CON CORONAVIRUS

En el vínculo con el otro, tanto en una relación amorosa, como amistad, o compañerismo de trabajo o de lo que sea; yo debo manifestar mi solidaridad y responsabilidad frente a la posibilidad de contagio saliendo de mí mismo, para ser el otro. No todo el tiempo, pero en algunos momentos ser para el otro. En momentos de que la cultura postmoderna exalta tanto la individualidad. La revolución digital pone a disposición sus creaciones para posibilitar la comunicación para ver a familiares, amigos, o el teletrabajo para efectuar actividades productivas.

Algunos prospectivistas indican que después de la pandemia estaremos asomando a una nueva época: distinta a la actual. Para unos  optimistasserá la realización de una nueva utopía y para otros pesimistas será la consagración de una distopía, por la caída del ideal comunitario.

Yo y el Estado

El Estado es una supraentidad que simbólicamente representa a la sociedad civil, el sistema normativo que garantiza el contrato tácito entre gobierno y sociedad, etc.
En todos los países independientemente de su modalidad política, se cuenta con un Estado que debe conducir la lucha contra la epidemia, aunque pueda contar con mayor o menor participación de la medicina privada.  Pero, la dirección sobre la campaña antes o después de la vacuna, es organizada y planificada por el Estado. El sistema sanitario se pone en tensión ante la demanda creciente de camas, aparatos y personal profesional. O sea, que el Estado, en estos casos, se ubica muy cerca de la sociedad y de sus demandas. Da su examen respecto a la gestión de la prevención, atención, tanto en lo que hace a la generosidad de la estructura sanitaria, y de la comunicación, en tiempos de crisis, hacia la ciudadanía manteniéndola informada y con recomendaciones para su protección, evitando generar pánico.

LA VICEGOBERNADORA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES APLICANDOSE LA VACUNA SPUTNIK V EN LA LOCALIDAD DE MALVINAS ARGENTINAS

Yo y la economía

Usamos la palabra economía como un concepto múltiple que comprende; el trabajo, los ingresos, lo productivo, la tecnología, etc.  La pandemia inició un encadenamiento que ligó al virus con la cuarentena y luego a esta con el parate de la actividad productiva, y la fuerte limitación de los mercados.  Hoy, ante un rebrote en muchos países, se especula sobre el impacto que tendrá esta nueva oleada sobre las economías. El dilema original entre Salud y Economía, en que nuestro país optó por la primera, hoy ambos términos han modificado su relación fortaleciéndose la segunda sobre la primera. A lo cual hay que agregar los focos de personas o grupos que por el uso de otra racionalidad (los que no creen en el virus, los antivacunas, etc, etc), o personas que racionalizan lo que resulta emocionalmente insoportable.

Algunos países ante el rebrote temen que su economía termine desplomándose. Los países desarrollados tienen resto como para aguantar, pero nadie sabe, una vez difundida la vacuna cuanto tiempo llevará de normalización bajando la cantidad de infectados en paralelo con la disponibilidad sanitaria. El impacto sobre el empleo, la destrucción masiva de puestos de trabajo, la caída vertiginosa de la producción y consumo de bienes y servicios, privilegia a aquellos países desarrollados que cuentan con una infraestructura productiva de mejor recuperación. Hoy, la sanidad está ligada fuertemente a la economía y hay gobiernos que están dispuestos a sacrificar vidas, como en la guerra, antes que parar la maquinaria productiva. Para algunos gobiernos, como el de EEUU y el Brasil, la letalidad fue un cálculo comparado con el costo que significa una economía parada. Pero, a decir verdad, ningún gobierno en sus políticas de salud pública,  pudo precisar ni el rebrote ni la envergadura del mismo.

Obviamente, son los países con menor nivel de desarrollo o economías fuertemente deudoras como la nuestra, que pueden sufrir un recrudecimiento de la crisis, que los ponga en una situación, aún, más delicada. La relación del individuo con la economía tiene por lo menos dos planos: uno inmediato y que se observa claramente el contorno del vínculo, y es la economía filiar; es concreta, es diaria, es mensurable. La otra economía, la macroeconomía, el vínculo que se construye  y que se comenta en los medios es abstracta, lejana, difícil de decodificar y de comprender.

La población entiende perfectamente la relación entre la pandemia y la recesión, yfocaliza su demanda en que el gobierno resuelva esto de alguna manera.  

El Yo y la Libertad

Cuando las sociedades viven estas emergencias globales, se produce una tensión entre dos valores: uno la prevención y otro la libertad. Gran parte de la humanidad que consideran hoy la libertad como un derecho adquirido e innegociable. Para evitar que la epidemia crezca en desmedro de la salud pública, el Estado toma medidas restrictivas como la de circulación internacional y nacional, fija horarios para negocios diversos, etc. Esto genera incomodidad de parte de los ciudadanos/as que resisten algunos rebelándose inclusive a las pautas de conducta impuestas.  Hay derechos constitucionales que involucran la libertad de movimientos de la ciudadanía. Su incumplimiento, genera situaciones de conflicto entre el Estado y el ciudadano/a

El vínculo del yo con la libertad incluye la posibilidad y el miedo, la posibilidad de crecer de aprender, de desarrollarme, pero también el temor a lo desconocido, temor a perder el control, temor al fracaso. La libertad es lo que toda persona ansía, pero a veces, su propia subjetividad lo ata, lo obstaculiza. En este caso lo que se pide es un uso responsable de la libertad; y no es  fácil marcar las fronteras de eso. Ya se sabe que un ejercicio amplio de la  libertad puede aumentar los contagios, por ende puede aumentar la mortalidad.

Los vínculos y el tiempo

En nuestra civilización hay una supremacía del Dios Cronos que marca un principio y un final, es inexorable y en su dinámica se van transformando las cosas y las relaciones. Este proceso vital comprende desde la germinación del poroto a la vida humana. También la duración activa de un virus.

El tiempo modifica los vínculos, y en su movimiento dialéctico se van influyendo uno sobre otro, en un juego de identidad y oposición. Creer que todas las cosas permanecen iguales en el devenir es un error basado en la necesidad de mantener inmovilizado lo que se mueve para controlarlo.

El imaginario social supuso, que la primera cuarentena duraba 40 o 50 días y todo terminaba. Desde la propia comunicación oficial, como en otros países, se daba a entender la eventualidad de lo que ocurría y había optimismo en la gran prensa.  Sin embargo, el tiempo paso y se fueron encadenando las limitaciones con la desilusión colectiva ante una realidad que resistía el almanaque.

La duración del problema juega en contra de las esperanzas puestas en todos los factores que intervienen en la relación. Cayeron las expectativas sobre la ciencia, sobre la política, y en particular sobre el gobierno. Y esto no es un fenómeno nacional sino mundial.

Hoy, con el ingreso de la vacuna  el escenario se modifica con un leve renacer de la esperanza. Se está inaugurando un vínculo con la población (la que cree en las vacunas) sobre la importancia de la inoculación como reparatoria de lo sucedido. Todavía es temprano para analizar el impacto colectivo, y más temprano aún de alcanzar la postpandemiapero el 2021 estará caracterizado por esta acción central de prevención.  Al conformarse ese nuevo vínculo algunas cosas que se habían derrumbado podrán reconstruirse. Muchos dicen que el mundo no será el mismo. Es posible, aunque no sabemos aún cómo será.

4. CONCLUSIONES

La aparición inesperada de este virus y su capacidad de daño sorprendió a la humanidad, y además de negarel imaginario de inmortalidad, abre incertidumbres sobre la futura relación con la naturaleza. La subjetividad ha sido fuertemente afectada y obliga a cambios adaptativos de gran envergadura que limitan la libertad individual,  la relación con los otros, y las instituciones. La condición racional y afectiva del ser humano se ven exigidas por la crisis multifacética. La primera supone la comprensión sobre lo ocurrido y los caminos para enfrentar la situación, y la segunda apunta a los temores más primarios y al intercambio afectivo con un entorno también condicionado.

La necesidad de espacios propios, de tiempo propio, pero también de la mirada de los otros se vuelven indispensables.

La afectación a la producción y al trabajo agudiza más las condiciones de privación en que se vive, incrementando la angustia. A lo que se suma el rebrote; para peor, en tiempos vacacionales más propensos a las desobediencias. Se busca volver a la época prepandemia, aunque la realidad marcha a contramano.  Algunos creen resolver la contradicción fugándose de los protocolos; y otros se mantienen en forma más disciplinada.

Se espera que haya un Estado eficaz con una comunicación clara  mostrando unidad de criterio en la dirección de la lucha antipandémica. La política debe producir hechos a cada momento, reafirmando su prioridad inaugural de marzo del 2020 de compromiso de lucha contra el virus.

Este es un momento de acentuación individualista, en que hay que hacer un gran esfuerzo para que la alteridad siga siendo imprescindible en nuestras vidas.


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Ricardo Rouvier

Ricardo Rouvier

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