Obras nuevas que costaron millones de pesos a los vecinos pero que hoy son inservibles. Esa es la situación en el Municipio de Pilar en donde la gestión saliente dejó una cantidad de asfaltos supuestamente nuevos pero que, con la primera lluvia fuerte, se vinieron abajo y ahora dejan ver un distrito que es tierra arrasada.

Se trata de todas calles que, coincidentemente, fueron inauguradas por el gobierno de Nicolás Ducoté en plena campaña electoral. Pero que poco le duraron a la gente. Hoy son más bien pozos del tamaño de piletas; calles hundidas, asfaltos plagados de resquebrajamientos, capas y grietas que da miedo pisar.

La situación está siendo abordada por la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos del Municipio. “Lo que vemos es una gestión que apuró los plazos de trabajos que necesitan hacerse con tiempo para poder cortar cintas durante la campaña electoral”, dijeron desde el área. Según explicaron: “Para estas obras, hay condiciones previas y posteriores que deben garantizarse. Las previas tienen que ver con cómo se hacen las bases y cómo queda asentado el suelo antes de hacer el asfalto. Las posteriores, en el sellado de juntas en las uniones y los cordones y en la impermeabilización. Si eso no se hace, se filtra el agua y erosiona la tierra abajo del pavimento. Queda hueco y se hunde, o se levanta. Y eso es lo que está pasando acá”.

En todas las localidades se registran graves problemas, que vuelven intransitable la zona. “Lo que está ocurriendo es el reflejo de una gestión que hizo todo para la foto pero nunca se preocupó por resolverle verdaderamente los problemas a la gente. A cada lugar que vamos nos encontramos con una falsa promesa de Cambiemos. Lo que se le anunció al vecino como una mejora hoy es una zona en donde parece que hubiera habido un terremoto”. Y detallaron: “En Villa Rosa la calle Freytes está colapsada. En La Lonja la calle Saraví, entre Panamericana y Ruta 8, está llena de pozos; en Derqui, las calles Tierra del Fuego y Paraguay se vinieron abajo; en Alberti, la calle Los Laureles ya se levantó y ni siquiera llegó a inaugurarse. Y basta recorrer el centro de Pilar, en lugares como Hipólito Irigoyen y 11 de Septiembre; Pedro Lagrave, Juan Manuel de Rosas y Brasil o San Martín y San Lorenzo para darse cuenta que la zona está intransitable».

Pero la autodestrucción de los pavimentos nuevos no fue la única sorpresa desagradable con la que se encontraron los funcionarios de la nueva gestión. Hubo otra peor: las irregularidades contractuales con garantías más cortas a lo usual que, en muchos casos, comenzaron a correr antes de que las obras se finalizaran, con lo cual ya están vencidas. “El gobierno anterior aceptó bajar de 12 a 6 meses la garantía de las contrataciones para que las constructoras aceptaran hacer las obras y ahora no hay a quién reclamarle. Obviamente, las empresas pedían esa condición porque no querían quedar rehenes de los plazos apurados que se exigían para cortar cintas durante las elecciones ni ser cómplices de las irresponsabilidades del gobierno anterior”.

Según dijeron desde el área, “puede ser que en las próximas semanas, o con nuevas lluvias, se den casos nuevos”.

Así, mientras las falsas promesas de Ducoté se siguen derrumbando, la nueva gestión busca reencauzar los platos rotos.