Caminar por el llamado “casco histórico” del distrito de Pilar es encontrarse en cada cuadra con persianas bajas y carteles de “Se Alquila”. Es que, en los últimos 4 años, creció un 164% la cantidad de locales que se vieron obligados a cerrar.

La cifra representa más del doble de los cierres registrados en 2014. Y es un fiel reflejo de lo que pasa en todas las localidades del distrito. “Estamos atravesando un momento muy difícil, complejo y desesperante. Pilar es una ciudad en la que no hay una sola cuadra que no tenga negocios vacíos”, expresó Edit Domínguez, presidenta de Scipa, la Cámara de Comercio local.

A diario se conocen las noticias de cierres de locales históricos. El caso de la Carnicería Horacio, que después de 14 años de acompañar a los vecinos tuvo que dejar su local, es una muestra fiel de lo que se vive. “Se juntó todo, los aumentos de la luz, el alquiler, la carne, y menos ventas. Fuimos reduciendo el gasto, dejamos de vender lácteos y nos deshicimos de una heladera. Dejamos de vender alcohol y después apagamos otra. Así intentábamos achicar los costos del comercio, pero igual nos llegaban boleta de luz de $15.000”, contaron Mónica y Horacio, los dueños de la carnicería a un medio local. Y como la suya, son muchas las historias de comercios que no pudieron resistir al combo explosivo de la inflación, las tarifas, la suba de los alquileres y la caída del consumo que generó Cambiemos.

El panorama genera preocupación. Al igual que la mayor parte de la Provincia, el distrito que gobierna Nicolás Ducoté también viene siendo víctima de una economía en caída y de una dura recesión. En el mes de marzo las ventas minoristas tuvieron una merma del 2,75%, que además de ser la peor en 28 meses, ya acumula su undécimo mes de baja.

Desde la Cámara de Comercio local piden al Municipio respuestas, medidas de alivio para que se terminen los cierres y los comercios pilarenses, que representan uno de los principales motores de la economía local, puedan sobrevivir.