El conflicto por el cierre de un histórico local nocturno del conurbano sumó un nuevo capítulo cuando la Justicia ordenó el desalojo del predio. El procedimiento, ejecutado en Haedo, generó momentos de alta tensión y puso en el centro de la escena una disputa que lleva años sin resolución.
El operativo contó con la presencia de la Policía Bonaerense, que se desplegó en los accesos al establecimiento ubicado sobre la avenida Rivadavia. La medida respondió a un reclamo por falta de pago de alquileres, tras un proceso judicial que había agotado instancias previas de negociación.
Fuentes judiciales indicaron que la decisión se basó en el incumplimiento sostenido de las obligaciones contractuales. La intervención fue supervisada por el fuero civil, que avanzó con el desalojo preventivo ante la falta de acuerdo entre las partes involucradas.
Dentro del lugar, un grupo de trabajadores permaneció junto a la administración, resistiendo la entrega del inmueble. La postura se sostuvo en la convicción de que el proceso aún tenía instancias pendientes, lo que alimentó la tensión durante el procedimiento.
Desde la gestión del boliche aseguraron que la deuda se originó en el contexto de la pandemia, período en el que la actividad nocturna estuvo paralizada. Según esa versión, las restricciones afectaron de forma directa la capacidad de cumplir con los compromisos económicos.
En paralelo, surgieron acusaciones sobre un supuesto interés inmobiliario detrás del conflicto. Desde el entorno del establecimiento señalaron que el objetivo final sería la demolición del complejo para desarrollar un emprendimiento de mayor valor económico.
La ubicación estratégica del predio, en una zona de alto tránsito del oeste del conurbano, alimentó esas sospechas. Según esa hipótesis, el terreno tendría un potencial significativo para proyectos residenciales o comerciales.
También trascendió que existieron intentos de compra del lugar, aunque las negociaciones no prosperaron. Las diferencias en la valuación del inmueble habrían sido un obstáculo central para alcanzar un acuerdo entre las partes.
Mientras tanto, el operativo mantuvo en vilo a vecinos y habitués del tradicional espacio, que durante décadas formó parte de la vida nocturna de la región. El desenlace del conflicto dejó abierta la incógnita sobre el futuro del predio y el posible final de una etapa emblemática.