La alerta en la lechería bonaerense quedó expuesta tras un informe de la CAPROLECOBA, que analizó el desempeño del sector en marzo. El relevamiento mostró que, pese al crecimiento en la actividad, los establecimientos enfrentaron una rentabilidad negativa.
El estudio de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca del Oeste de la provincia de Buenos Aires (CAPROLECOBA) reflejó que la remisión a fábricas se mantuvo en buenos niveles. Sin embargo, ese repunte no logró compensar el deterioro económico que atraviesan muchos productores.
El diagnóstico fue contundente. “Hay leche, pero no hay margen”, señalaron desde la entidad. La frase sintetizó una realidad marcada por costos en aumento y precios que no acompañaron esa dinámica.
Entre los factores principales, el informe destacó el encarecimiento de insumos, la presión de los costos laborales y el incremento de la energía. Este escenario configuró una estructura cada vez más difícil de sostener para los tambos.
La cadena productiva se encontró así en una situación “ajustada”, con tensiones crecientes entre los distintos actores. Mientras la producción se sostuvo, la ecuación económica continuó en terreno negativo para una parte importante del sector.
En el plano industrial, las grandes empresas operan con capacidad ociosa. Esta situación estuvo vinculada a un mercado interno que no mostró señales firmes de recuperación.
Frente a ese panorama, la exportación aparece como una alternativa para sostener la actividad. Sin embargo, esa salida no resulta suficiente para revertir el cuadro general.
Las pequeñas y medianas empresas enfrentan un escenario aún más complejo. Sin margen para asumir riesgos, muchas optan por frenar inversiones y concentrarse en sostener su funcionamiento.
La preocupación se extiende en toda la cuenca oeste bonaerense. A pesar de una leve mejora en la demanda, el informe advierte sobre la continuidad de numerosos tambos, en un contexto donde producir más no garantizó mejores resultados económicos.