La automotriz Stellantis confirmó un fuerte ajuste en su planta de El Palomar, donde cerrará uno de los turnos de producción y avanzará con un plan de retiros voluntarios a partir de mayo, en medio de un escenario adverso para la industria.
La medida implica pasar de dos turnos a uno, lo que representa una reducción significativa en la capacidad operativa. Desde la empresa lo definieron como un “reacomodamiento del volumen productivo”, en línea con la caída sostenida de la actividad.
La decisión no llega de manera sorpresiva. En los últimos meses, la planta había registrado paradas técnicas, adelanto de vacaciones y menor ritmo de producción, señales que anticipaban el recorte.
El contexto del sector es complejo: la producción automotriz cayó más de un 30% interanual en el inicio de 2026, mientras que las exportaciones retrocedieron más del 20%. A esto se suma una baja en las entregas a concesionarios.
Uno de los factores centrales es la caída de la demanda en Brasil, principal destino de los vehículos producidos en Argentina. La menor absorción del mercado brasileño impacta directamente en los niveles de producción local.
Si bien algunos modelos mantienen ventas en el mercado interno, ese volumen no alcanza para sostener una estructura industrial pensada principalmente para exportar.
En paralelo al cierre del turno, la empresa implementará un programa de retiros voluntarios para adecuar su plantel al nuevo nivel de actividad. La planta cuenta con unos 2.500 trabajadores, por lo que el impacto será significativo.
Aunque no se anunciaron despidos masivos, el esquema apunta a una reducción progresiva del personal.
El ajuste de Stellantis se inscribe en un contexto más amplio de dificultades para el sector, atravesado por mayor ingreso de vehículos importados, problemas de competitividad y restricciones de financiamiento.
Si bien la empresa sostiene que busca evitar un escenario más crítico, la decisión deja en evidencia las tensiones que enfrenta la industria automotriz argentina en la actualidad.