miércoles 25 de marzo de 2026 - Edición Nº2667

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Perfiles del peronismo

Julio Bonanno: la historia incómoda de un militante que nunca encajó en los moldes

11:50 |De la persecución durante la dictadura a su construcción política territorial, el dirigente bonaerense dejó una huella marcada por la militancia, las controversias y un estilo propio.



La vida de Julio Bonanno no puede leerse sin el contexto que lo marcó desde joven. Nacido en la localidad bonaerense de Beruti, su historia combina rasgos que, con el tiempo, terminarían definiendo su perfil político: formación, rebeldía y una fuerte impronta territorial.

Buen alumno y escolta de la bandera en su infancia, el quiebre llegó con el golpe de Estado de Golpe de Estado en Argentina de 1976. La interrupción institucional lo encontró cursando el secundario en Pehuajó y alteró definitivamente su rumbo.

Abandonó los estudios y comenzó a dividir su vida entre el trabajo rural y una militancia política incipiente que ya mostraba rasgos de confrontación con el orden establecido.

Juventud, militancia y persecución

Los primeros años de la década del 80 marcaron un punto de inflexión. Convocado al servicio militar obligatorio, Bonanno fue detenido en un contexto atravesado por la transición política y las tensiones heredadas de la dictadura.

Su detención se extendió hasta el 28 de octubre de 1983, apenas dos días antes del triunfo electoral de Raúl Alfonsín que marcaría el retorno de la democracia.

El impacto no fue menor: el Poder Ejecutivo Nacional lo inhabilitó durante años para ejercer el derecho al voto, dejándolo al margen de la participación ciudadana formal en un momento clave del país.

De las fábricas a la militancia en el norte

Ya en democracia, Bonanno se radicó en la Ciudad de Buenos Aires, donde trabajó en empresas como Georgalos y Bonafide. Sin embargo, su recorrido no se detuvo allí.

Tiempo después se trasladó a San Salvador de Jujuy, donde profundizó su militancia política y social. En ese contexto conoció a Milagro Sala, en una etapa en la que comenzaban a configurarse nuevas formas de organización territorial en el país.

Su nombre también apareció vinculado, en los años siguientes, a causas judiciales sensibles, como su relación con el abogado Jorge Baños —fallecido en el copamiento de La Tablada—, episodio por el cual fue investigado y posteriormente desvinculado.

Regreso al territorio y construcción política

En 1993 regresó a su lugar de origen, donde inició una etapa de consolidación política local. Fue electo presidente de la Asociación de Fomento y luego del Partido Justicialista en su distrito.

Sin embargo, su carrera también estuvo atravesada por tensiones internas dentro del peronismo. Sus mandatos fueron intervenidos durante las gestiones de Felipe Solá y Carlos Ruckauf, en un contexto de reconfiguración del poder territorial en la provincia.

Lejos de retirarse, en 1999 fundó la Agrupación Octubre, espacio desde el cual continuó su desarrollo político y se convirtió en un referente regional, participando en el armado de estrategias y políticas junto a intendentes de la zona.

Entre el kirchnerismo y la controversia

A lo largo de los años, Bonanno mantuvo vínculos con sectores del peronismo nacional. Según registros oficiales, tuvo participación en estructuras vinculadas al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y cultivó una relación cercana con Hebe de Bonafini.

Su figura también volvió a aparecer en el escenario judicial en 2018, cuando fue procesado por el juez Claudio Bonadio en una causa vinculada a un episodio relacionado con la investigación por la muerte de Santiago Maldonado.

El expediente sumó un nuevo capítulo a una trayectoria marcada por la exposición pública y las controversias.

Un perfil fuera de molde

Para quienes lo conocen, Bonanno es difícil de encasillar. Algunos lo describen como un “orejano” de la política: un dirigente sin estructura rígida, con fuerte presencia territorial pero sin alineamientos permanentes.

Otros lo definen como un hombre de diálogo, conciliador y cercano a las problemáticas sociales. Su estilo personal, sin embargo, siempre llamó la atención: una vida austera, alejada de las formalidades sociales tradicionales y con una fuerte impronta introspectiva.

Sus propias definiciones ayudan a entender esa lógica:
“Yo no transito el camino, el camino lo construyo y lo transito yo”, suele decir.

Entre la política y la filosofía

Bonanno también construyó un discurso que excede lo político y se adentra en lo filosófico. Con una mirada crítica sobre las estructuras tradicionales, ha sido catalogado de distintas maneras: desde militante peronista hasta anarquista o incluso “anarco-peronista”.

Esa ambigüedad, lejos de diluir su figura, terminó por consolidarla como un perfil singular dentro de la política argentina.

Un legado en construcción

La figura de Julio Bonanno condensa varias capas de la historia reciente del país: dictadura, transición democrática, militancia territorial, disputas internas del peronismo y tensiones con el poder judicial.

Para algunos, representa una trayectoria marcada por la coherencia y la militancia. Para otros, un recorrido atravesado por polémicas y zonas grises.

Pero más allá de las interpretaciones, su nombre sigue siendo parte de una generación de dirigentes que se formaron en contextos extremos y que eligieron, a su manera, construir poder desde el territorio.

Un hombre difícil de clasificar, pero imposible de ignorar.

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