El ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Martín Marinucci, ratificó que el distrito no adherirá a la reforma de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) impulsada por el Gobierno nacional y aseguró que se mantendrá el esquema vigente en territorio bonaerense.
Durante una entrevista en el programa Lado P, el funcionario explicó que la Provincia cuenta con su propia normativa y defendió la autonomía para sostener el sistema actual. “Tenemos una ley que regula la VTV y la vamos a seguir aplicando: a partir de los dos años de patentamiento, los vehículos deben verificarse y luego hacerlo de forma anual”, detalló.
En ese sentido, rechazó que se trate de una postura política: “No es que nos encaprichamos, estamos convencidos de que es necesario. Garantizar que los vehículos estén en condiciones es garantizar la seguridad vial”.
Uno de los principales puntos de conflicto con la iniciativa nacional es la posibilidad de que talleres mecánicos y concesionarias privadas realicen la VTV. Marinucci cuestionó con dureza esa alternativa y advirtió sobre posibles conflictos de interés.
“¿Cómo puedo permitir que un taller, cuyo negocio es vender repuestos y mano de obra, haga la verificación?”, planteó. Y agregó que este esquema podría derivar en situaciones poco transparentes: desde sobrediagnósticos para generar más trabajo hasta habilitaciones sin controles rigurosos.
Frente a esto, defendió el modelo actual de plantas verificadoras, que —según explicó— se dedican exclusivamente a inspeccionar vehículos sin intervenir en su reparación.
El ministro también vinculó la obligatoriedad de la VTV con la prevención de accidentes y el rol del Estado en el cuidado de la población. Señaló que muchos conductores no realizarían controles periódicos si no existiera la exigencia.
“Esto obliga a hacer una revisión al menos una vez al año. Si no, muchos lo postergan indefinidamente”, sostuvo.
Por último, remarcó que la falta de controles no solo pone en riesgo a los conductores, sino que también implica mayores costos para el Estado: “Después hay que destinar recursos a atender las consecuencias de esas irresponsabilidades. El Estado tiene que cuidar la vida, la salud y la integridad de las personas”.