El inicio del ciclo lectivo 2026 llega con un fuerte impacto en los presupuestos familiares. La canasta escolar volvió a encarecerse y registró subas interanuales cercanas al 15%, con incrementos más pronunciados en útiles y artículos tecnológicos, que disparan el gasto total cuando forman parte de la compra.
De acuerdo a un relevamiento de Focus Market para Naranja X, equipar a un estudiante de nivel primario puede costar hasta $243.000, mientras que en el nivel secundario el monto trepa por encima de $1.100.000 si se incorpora un kit tecnológico básico. En algunos casos, el desembolso supera holgadamente esa cifra cuando se suma un teléfono celular.
En primaria, los mayores aumentos se concentraron en los útiles escolares, cuyo set básico ronda los $42.600 y mostró una suba interanual del 24%. A esto se agrega el costo de los guardapolvos, que se ubican cerca de los $37.800, además de mochilas, cartucheras y otros elementos indispensables. Según el tipo de productos elegidos, el gasto total para este nivel oscila entre $120.000 y $242.000.
En el caso del secundario, la canasta básica —con útiles, mochila y cartuchera— alcanza casi los $96.000, pero el verdadero salto aparece al sumar tecnología. Una notebook, impresora, auriculares e internet elevan el gasto a más de $1.115.000, cifra que puede superar el millón y medio de pesos si se incorpora un celular.
El informe también refleja cambios en los hábitos de consumo. Aunque febrero sigue siendo el mes clave para las compras, crecen las decisiones de último momento y el fraccionamiento del gasto. Las familias priorizan lo esencial, comparan precios y buscan promociones, cuotas sin interés y reintegros para aliviar el impacto.
En cuanto a los medios de pago, la tarjeta de crédito continúa liderando, aunque pierde participación frente al avance de la tarjeta de débito y las billeteras digitales. Esta tendencia muestra una mayor cautela de los consumidores, que intentan evitar el endeudamiento prolongado y tener un control más estricto del presupuesto.
Especialistas señalan que el consumidor actual es más estratégico: primero se adquieren los artículos obligatorios y luego se evalúa la compra de mochilas o tecnología en función de descuentos y financiamiento. En paralelo, el comercio electrónico gana terreno, con un crecimiento sostenido en rubros como librería y tecnología.
La vuelta a clases 2026 deja así un escenario de consumo más racional y escalonado, donde la educación sigue siendo prioritaria, pero obliga a una planificación cada vez más detallada para poder llegar a marzo sin desbordar el bolsillo.