A partir del sábado 31 de enero comenzarán a regir el DNI electrónico y el pasaporte con nuevos formatos y mayores medidas de seguridad. La actualización fue oficializada mediante disposiciones publicadas en el Boletín Oficial y busca reforzar la identificación personal y la confiabilidad de los documentos argentinos.
La medida fue implementada por la Dirección Nacional del Registro Nacional de las Personas (RENAPER), que explicó que los cambios responden a la necesidad de adecuarse a normas técnicas internacionales. Los documentos emitidos con anterioridad mantienen su vigencia hasta la fecha de vencimiento impresa.
La principal modificación en el documento de identidad se dio en su soporte físico. El nuevo formato pasó a ser una tarjeta de policarbonato multicapa, con grabado láser, impresión a chorro de tinta y un chip de lectura sin contacto que almacena datos biométricos del titular.
Esta incorporación permite fortalecer los procesos de verificación de identidad y habilita su uso en aplicaciones vinculadas a identidad digital y firmas electrónicas, sin necesidad de recurrir a sistemas biométricos en línea.
El pasaporte sumó treinta y cuatro páginas, dos más que la versión anterior, y una hoja de datos personales confeccionada en policarbonato con personalización por grabado láser. Estas mejoras apuntan a reducir riesgos de falsificación o suplantación de identidad.
El documento mantiene el chip electrónico que posibilita la lectura automatizada de datos, en línea con los estándares exigidos por la Organización de Aviación Civil Internacional, organismo que fija los requisitos para documentos de viaje de lectura mecánica.
Desde el organismo nacional se aclaró que, debido al stock existente, durante las primeras semanas coexistirán ambos formatos. Además, se recordó que los documentos anteriores continuarán siendo aceptados en todo el mundo hasta su vencimiento, garantizando tranquilidad a los ciudadanos y continuidad en los trámites habituales.