La proliferación de cianobacterias volvió a encender las alarmas en la provincia de Buenos Aires, donde una laguna quedó bajo alerta roja y otros cinco distritos permanecen en nivel naranja. El fenómeno, asociado a las altas temperaturas y a factores ambientales, activó protocolos sanitarios y restricciones estrictas.
El sistema de monitoreo provincial detectó el escenario más crítico en el partido de Pehuajó, donde la laguna La Salada presentó una acumulación densa de microorganismos. La coloración verde intenso y azul verdosa del agua evidenció una floración activa, considerada de alto riesgo para la salud.
Ante este cuadro, las autoridades sanitarias recomendaron evitar todo tipo de contacto con el agua. Se prohibió su uso para consumo, higiene y actividades recreativas, además de desaconsejar la ingesta de peces u otros alimentos provenientes del espejo de agua afectado.
La vigilancia se extendió a otros cinco municipios bonaerenses, que quedaron bajo alerta naranja. En estos casos se dispuso la colocación de bandera sanitaria y la restricción del ingreso al agua para personas y animales domésticos.
Las lagunas alcanzadas por este nivel de advertencia fueron La Saladita, en Avellaneda; la laguna de Lobos, en Lobos; Cuero de Zorro, en Rivadavia; Hinojo, en Trenque Lauquen; y Carbón, en General Madariaga.
El seguimiento estuvo a cargo de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, mediante el Programa de Gestión Integral de Cianobacterias, que trabajó de manera articulada con los municipios. El objetivo fue anticipar riesgos y reforzar las medidas preventivas en espacios de uso recreativo.
Además de las lagunas, algunos sectores del Río de la Plata permanecieron bajo alerta amarilla. Entre ellos se encontraron zonas de Avellaneda, Berisso y Ensenada, donde se recomendó extremar precauciones ante cambios visibles en el agua.
Las cianobacterias son microorganismos que realizan fotosíntesis y, en determinadas condiciones, liberan toxinas nocivas. El contacto puede provocar síntomas digestivos, respiratorios, neurológicos e irritaciones en piel y ojos, incluso varias horas después de la exposición.
El sistema de alertas provincial, conocido como cianosemáforo, clasificó los niveles de riesgo en verde, amarillo, naranja y rojo. En los dos últimos, el contacto con el agua quedó totalmente desaconsejado, con especial énfasis en la protección de niños y mascotas.
El monitoreo combinó reportes territoriales y observación satelital de la Autoridad del Agua (ADA), lo que permitió actualizar el mapa de riesgo. De este modo, la provincia reforzó una estrategia preventiva que buscó reducir el impacto sanitario de un fenómeno que reapareció cada verano.