En plena temporada de verano, y en un contexto económico complejo para el distrito, el partido de La Costa quedó envuelto en una discusión inesperada: la posible modificación de su nombre oficial. La iniciativa surgió a partir de un proyecto presentado en el Concejo Deliberante que rápidamente encendió la polémica entre vecinos, dirigentes y en redes sociales.
La propuesta fue impulsada por el concejal Martín Fernández, integrante del bloque Juntos por el Cambio y vecino de Santa Teresita, quien planteó que el municipio pase a llamarse “Municipalidad de General Juan Manuel de Rosas”. Según argumentó, el cambio representaría un acto de reparación histórica y una reafirmación de la identidad local.
Fernández sostiene que la denominación actual del distrito tiene origen en el Decreto Ley 9024 de 1978, sancionado durante la última dictadura militar, que creó el entonces Municipio Urbano de la Costa sobre tierras que pertenecían al partido de General Lavalle. Esa misma normativa también dio origen a Pinamar y Villa Gesell.
Desde su mirada, el nuevo nombre permitiría reconocer un antecedente histórico anterior: la creación del Partido de Ajó en 1839, durante el segundo mandato de Juan Manuel de Rosas como gobernador bonaerense. En ese sentido, el concejal remarcó que Rosas fue quien sentó las bases institucionales del territorio que hoy conforma el partido de La Costa.
El proyecto cuenta con el respaldo del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas local, que avaló la iniciativa y destacó la figura del exgobernador como impulsor del federalismo y la soberanía nacional. “Reconocerlo como fundador jurídico del Partido de Ajó es recuperar el origen del distrito y fortalecer la identidad local”, expresaron desde la entidad.
Sin embargo, la propuesta no tardó en generar reacciones adversas. En medios locales y redes sociales, numerosos vecinos cuestionaron la oportunidad del debate y apuntaron contra las prioridades de la agenda política. Las críticas se enfocaron en la falta de iniciativas vinculadas a problemas cotidianos, como el empleo, los servicios y la situación económica del distrito.
Más allá de la controversia, el proyecto ya ingresó formalmente al Concejo Deliberante y deberá ser evaluado en comisión. En caso de obtener dictamen favorable y el acompañamiento de otras bancadas, podría llegar al recinto para su tratamiento durante este año.