sábado 10 de enero de 2026 - Edición Nº2593

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Alerta en Buenos Aires por la expansión del barigüí en áreas urbanas

El barigüí, también conocido como mosca negra, comenzó a registrarse con mayor frecuencia en el AMBA y zonas cercanas a La Plata. El fenómeno está vinculado al calor, la humedad y cambios climáticos, y genera preocupación por la intensidad de sus mordeduras.



El avance de la mosca negra en zonas densamente pobladas de la provincia de Buenos Aires encendió una señal de alerta entre vecinos y especialistas. Se trata del barigüí, un insecto cuya presencia era habitual en áreas rurales cercanas a ríos y arroyos, pero que en las últimas semanas comenzó a detectarse en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en localidades próximas a La Plata.

Este desplazamiento territorial está asociado al aumento sostenido de las temperaturas, los elevados niveles de humedad y las modificaciones en las condiciones climáticas. Históricamente, el barigüí tuvo como principal foco la cuenca del río Salado, afectando a distritos como Bragado, Junín, Alberti, Mercedes, Chivilcoy, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano. Su llegada a zonas urbanas implica un mayor nivel de exposición para la población.

Desde el punto de vista biológico, el insecto pertenece a la familia de los simúlidos. Son las hembras las que atacan, ya que necesitan alimentarse de sangre para completar su ciclo reproductivo. A diferencia del mosquito común, la mosca negra no pica: corta la piel con sus mandíbulas y libera sustancias anticoagulantes y anestésicas, lo que provoca lesiones más dolorosas y persistentes.

Especialistas advierten que las mordeduras pueden generar inflamación, ardor, enrojecimiento y picazón intensa durante varios días. En personas sensibles, incluso, pueden producirse reacciones alérgicas más severas. Si bien no suele transmitir enfermedades graves, el rascado puede derivar en infecciones cutáneas.

El barigüí tiene mayor actividad durante el amanecer y el atardecer, y suele verse atraído por ambientes húmedos y cercanos a cursos de agua. Por ese motivo, se recomienda extremar cuidados, utilizar repelente —aunque su eficacia es limitada—, vestir ropa clara y de manga larga, colocar mosquiteros y evitar la permanencia prolongada en zonas propicias para su reproducción.

La expansión de la mosca negra hacia áreas urbanas obliga a reforzar la prevención y la información, en un verano marcado por condiciones climáticas que favorecen la aparición de este tipo de insectos y su impacto en la vida cotidiana.

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AMBABARIGüí

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