El Gobierno bonaerense publicó el Coeficiente Único de Distribución (CUD) 2026, el indicador que define cómo se reparten los fondos de coparticipación entre los 135 municipios de la provincia. La actualización introdujo variaciones en los porcentajes que recibe cada distrito, en función de datos demográficos, sanitarios, educativos y de recaudación.
En el nuevo esquema, La Matanza sigue siendo el municipio con mayor participación, aunque su coeficiente bajó de 6,70855 a 6,58306. En cambio, La Plata aumentó su participación y pasó de 3,10573 a 3,16983, consolidándose como el segundo distrito con mayor porción de fondos.
También registraron subas Lomas de Zamora, que pasó de 2,98290 a 3,04850, y San Miguel, que subió de 1,81109 a 1,86998.
En contrapartida, Bahía Blanca tuvo una leve caída, de 1,32992 a 1,32772.
Entre los municipios con mayores aumentos porcentuales se destacan:
• Chacabuco: +15,68%
• Campana: +12,50%
• Capitán Sarmiento: +10,62%
• Exaltación de la Cruz: +10,55%
• General Rodríguez: +6,71%
• Dolores: +6,01%
• Marcos Paz: +5,72%
• Escobar: +5,09%
• Adolfo Alsina: +4,61%
• Suipacha: +4,43%
Por el lado de las bajas, varios distritos alcanzaron el tope máximo de reducción anual permitido por la normativa, con descensos del 5% en su coeficiente. Entre ellos figuran:
• Pinamar
• Ezeiza
• San Isidro
• Pila
• General Madariaga
• Leandro N. Alem
• Tordillo
• Maipú
• Florentino Ameghino
En el caso de Vicente López, la caída fue del 4,02%.
Desde el Ministerio de Economía bonaerense explicaron que los cambios no responden a una reforma del sistema de coparticipación, sino a la actualización de los datos que se usan para calcular el CUD, como población, cantidad de servicios de salud, matrícula educativa y nivel de recaudación municipal.
El coeficiente impacta directamente en los recursos que recibe cada municipio para financiar obras, servicios y políticas públicas, por lo que incluso pequeñas variaciones porcentuales pueden tener un fuerte efecto en los presupuestos locales.
Con el CUD 2026 ya definido, los gobiernos municipales deberán ajustar sus previsiones financieras en un contexto económico marcado por la restricción de recursos y el aumento de la demanda social.