miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº2590

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Snack viral

De Peronachos a Nacho Libre: la pyme de Morón que apostó al humor político para sobrevivir

Tras un snack viral con identidad barrial, un emprendimiento del oeste bonaerense amplió su oferta con sabores y estéticas opuestas para impulsar ventas y generar conversación.



La pyme Antojitos SRL, con base en Morón, encontró en los snacks politizados una forma de enfrentar un contexto de consumo retraído. El proyecto nació con Peronachos, un producto que combinó sabor a choripán con chimichurri y provocación simbólica. La repercusión en redes sociales superó expectativas y abrió el camino a nuevas variantes.

El éxito inicial llevó a sus creadores a profundizar la estrategia. Sin asumir banderas partidarias, el emprendimiento decidió sumar propuestas que dialogaran con distintos públicos. Así aparecieron Comunachos y, más tarde, Nacho Libre, una trilogía pensada para generar humor, debate y visibilidad comercial.

El origen de un snack viral en Morón

Rodrigo Posadas, integrante de Antojitos SRL, explicó que el nombre Peronachos surgió de un modismo familiar y no de una definición ideológica. “Mucha gente piensa que tenemos alineamiento político, pero somos una pyme que necesita laburo”, afirmó. Según detalló, la polémica fue parte central de la estrategia de difusión.

El impacto del primer lanzamiento alcanzó incluso al Gobierno nacional. El vocero presidencial Manuel Adorni mencionó el producto en un stream, lo que amplificó su alcance. Posadas recordó que ese gesto fue tomado como un reconocimiento al esfuerzo emprendedor y al tono humorístico de la propuesta.

El snack también llegó a manos del presidente Javier Milei, hecho que reforzó la notoriedad de la marca. Desde la empresa destacaron que la reacción pública combinó apoyo, críticas y bromas cruzadas, un escenario que confirmaba el objetivo inicial de generar conversación.

Comunachos y Nacho Libre, la expansión del concepto

El pasado 17 de noviembre salió a la venta Comunachos, con sabor a queso ruso. Posadas aclaró que la intención no fue reivindicar al comunismo real, sino sumar un producto-meme dentro de la saga. “El espíritu es el de la revolución del sabor”, señaló, al describir la lógica creativa detrás del lanzamiento.

La trilogía se completó el 10 de diciembre con Nacho Libre, un snack sabor bacon con una caricatura del presidente en el packaging. Inspirado en un superhéroe con motosierra, el producto buscó representar la vertiente libertaria del proyecto y conectar con una estética más cercana a la cultura pop estadounidense.

Estas incorporaciones generaron nuevas reacciones en redes sociales. “Ahora nos dicen vendidos”, contó Posadas, al referirse a quienes cuestionaron la ampliación del catálogo. Para la pyme, la controversia formó parte del mismo juego que impulsó la visibilidad de la marca.

La reinvención de Antojitos SRL

Antes de los nachos, la empresa se dedicaba a la producción de alfajores y barritas de arroz sin TACC. Cuando ese mercado perdió dinamismo, el equipo decidió reinventarse. Con formación en nutrición y cocina, Posadas detectó que los nachos eran una tendencia internacional poco explotada en Argentina.

El desarrollo no estuvo exento de obstáculos. La falta de maquinaria específica en el país obligó a buscar asistencia externa. La embajada de México aportó conocimientos técnicos sobre la elaboración de tortillas de maíz, mientras que torneros y metalúrgicos locales colaboraron en la construcción de las primeras máquinas.

Ese proceso artesanal dio origen a una pequeña industria que fue perfeccionando su sistema de calidad con el paso de los años. “El camino de aprendizaje fue bastante largo, nos llevó como diez años tener un producto como el que tenemos hoy”, resumió Posadas.

La experiencia de Antojitos SRL refleja cómo una pyme del conurbano bonaerense combinó creatividad, humor y contexto social para sostenerse. En un escenario económico complejo, la apuesta por la viralidad se transformó en una herramienta clave para mantenerse en pie y seguir produciendo desde Morón.

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