La industria bonaerense atravesó en 2025 uno de sus peores momentos desde la crisis de comienzos de siglo, con niveles de actividad incluso inferiores a los registrados durante la pandemia. Según datos oficiales, la caída de la capacidad instalada encendió señales de alerta en el gobierno de Axel Kicillof, por su efecto directo sobre el empleo y el entramado productivo.
Los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) indicaron que la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 61%. El registro resultó más bajo que el de 2020, cuando en pleno confinamiento por la pandemia de covid-19 el indicador había marcado 61,8%.
La preocupación fue mayor en la provincia de Buenos Aires, que concentró el 48,9% del Producto Bruto Interno (PBI) industrial del país. Cualquier retroceso en la actividad fabril tiene un impacto inmediato sobre el empleo, la inversión y la recaudación provincial, en un contexto de fuerte deterioro económico.
Muy por detrás aparecieron la Ciudad de Buenos Aires, con el 12% del PBI industrial, Santa Fe con el 10,3% y Córdoba con el 7,7%. La magnitud del peso bonaerense explicó la alarma oficial frente a un escenario de contracción prolongada.
La capacidad instalada midió el nivel máximo de producción que pudo sostener una planta con su maquinaria y personal disponibles. Cuando ese uso cayó, las líneas de producción se ralentizaron, mientras los costos fijos permanecieron, lo que deterioró los márgenes y puso en riesgo la continuidad de muchas empresas.
Los datos históricos reforzaron la gravedad del escenario. En 2019, la utilización de la capacidad instalada había sido del 62,8%. En 2020 descendió por el impacto de la pandemia y luego mostró una recuperación parcial en 2022, cuando alcanzó el 66%. Desde entonces, la tendencia volvió a ser descendente hasta el actual 61%.
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, advirtió que la crisis excedió la subutilización de la capacidad productiva. “La destrucción de más de 22.400 empresas desde la asunción del Gobierno nacional es un fenómeno grave y transversal a todos los sectores”, señaló al analizar los datos oficiales.
Entre los rubros más afectados se destacó la industria textil, golpeada por la apertura importadora, con una caída del 23,3% desde 2023. También se registraron fuertes retrocesos en los minerales no metálicos, con una baja del 22,6%, y en los productos de metal, que cayeron un 22,4%.
Desde el entorno de Kicillof sostuvieron que sin una mejora sostenida de los ingresos y del empleo no existieron condiciones para una recuperación industrial. La combinación de menor consumo interno y mayor presión importadora redujo el mercado para las empresas locales y aceleró la pérdida de puestos de trabajo.
Las cifras de cierre empresarial confirmaron la magnitud del ajuste. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 cerraron 19.114 empresas en todo el país, un promedio de casi 29 por día. En paralelo, se perdieron más de 264.000 empleos registrados, marcando el peor nivel de capacidad instalada desde 2002 y profundizando la alarma en el corazón industrial bonaerense.