miércoles 24 de julio de 2024 - Edición Nº2058

Ciudades

Economía circular

Cuatro jóvenes bonaerenses crean en un garage el primer Jenga de madera plástica

Emprendedores de la ciudad de América desarrollaron una nueva versión del clásico que hizo popular Gerardo Sofovich



Un grupo de jóvenes del interior de la provincia de Buenos Aires producen el primer Jenga hecho de madera plástica, lo que le da una ventaja medioambiental por sobre la versión tradicional del juego. Ya acumulan pedidos de particulares y empresas. Jugadores asiduos les han marcado características de este innovador producto, que hasta puede volverlo más interesante.

“Somos emprendedores y siempre nos interesó el aprovechamiento de los recursos. Esto de alguna manera conjuga nuestra idea de producir con calidad y la de aprovechar materiales que ya están a disposición”, cuenta Santiago Després, de la ciudad de América, en el lejano oeste bonaerense. “Arrancamos produciendo varillas para el alambrado del campo, después nos animamos con los muebles para exteriores, pero nos daba vuelta la idea de meternos en el tema de los juegos”, explicó.

Todos conocemos el Jenga, ese juego que Gerardo Sofovich metió en los hogares argentinos en su recordado programa “La noche del domingo” en la década del ‘90. Este en particular tiene una innovación ecológica. La madera plástica a base del reciclado de residuos representa una alternativa sostenible al uso de madera tradicional. “Contribuye a la conservación de los recursos naturales y reduce la deforestación”, explica Santiago, quien fundó esta joven PyME bautizada DEBA, junto a Germán Benítez.

Un juego duradero y desafiante

Otra ventaja es la durabilidad. Las piezas garantizan que el juego tendrá una vida útil prolongada. Además, es resistente al agua. Puede utilizarse en ambientes exteriores o con condiciones de humedad sin deteriorarse, lo que aumenta su versatilidad y practicidad. Ideal para la playa o para jugar al borde de la pileta.

El concepto de Economía Circular gana terreno y este Jenga encaja perfectamente en él. El hecho de que las piezas estén hechas 100% de plástico y que el packaging sea de silobolsa reciclado colabora en la reducción de residuos. “Ya nos lo han encargado personas que cuando dan un regalo quieren dejar un mensaje, en este caso ecológico”, señala Després.

Muchos se preguntarán: ¿qué diferencias tiene con el clásico Jenga de madera? Jugadores habituales han notado que la textura es menos suave. Pero a la vez la pieza pesa un poco más. Ello lo hace más desafiante para el jugador, porque hay más estabilidad por peso pero se requiere mayor precisión y destreza para sacar cada pieza.

Las tareas en DEBA se dividen principalmente en dos. Una, es el triturado y extrusado del plástico reciclado. De ello está a cargo Germán, con la colaboración de Franco Giménez. La otra, es la creación de productos y el trabajo de carpintería. Allí el que está a cargo es Santiago, con la colaboración de Ayelén Olivera.

Se largaron a esta aventura sin saber si el juego tendría aceptación. Y la tuvo. Al fin y al cabo todo es cuestión de intentar. Como hicieron estos jóvenes de un pequeño pueblo bonaerense. En un simple garage, probando, concretaron su idea.
 

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