Carlos Fara: “el 2021 va a seguir siendo un año muy complejo por la triple conflictividad económica, política y sanitaria”

Si bien se está generando un viento de cola interesante a nivel internacional, el país arrastra una situación de deterioro de al menos tres años, y con la necesidad de efectuar un ajuste avalado por un probable acuerdo con el FMI. Seguramente cierto rebote mejorará las cuentas públicas y calmará la irritación popular, pero el drama social es muy profundo para que se apacigüe fácilmente con un crecimiento modesto.
Una economía algo mejor, pero no mucho, va a seguir generando tensiones sobre el sistema político, que siempre son especialmente álgidas en año electoral, donde los actores sociales y económicos se activan para aprovechar la coyuntura de una dirigencia política concentrada en congraciarse para obtener más votos.
Ya se sabe que los efectos de la pandemia van a permanecer durante todo 2021, aun cuando las distintas vacunas surtan algún efecto y haya un gran operativo de vacunación. Pero la situación va a ser complicada por la combinación con el impacto socioeconómico. De vuelta, Argentina no entra al año próximo con buenos indicadores respecto al manejo e incidencia del COVID-19.
La tercera conflictividad es la estrictamente política por las tensiones entre Alberto y Cristina, cuestión que transcurrirá todo el mandato. En tanto la vicepresidenta siga enfrentando procesos judiciales, su presión sobre el presidente va a permanecer e incluso incrementarse, con todo lo que eso significa.

ELECTORALMENTE PUEDE HABER DOS GRANDES ESCENARIOS:

1) La situación socioeconómica se calma, produciéndose un cambio de clima en el humor social, dispensando los errores que el gobierno haya cometido y reduciendo la tensión política, siempre y cuando no vuelva a radicalizarse. En este caso, el oficialismo podría ganar la elección de medio término, fortaleciendo la figura del presidente dentro de la coalición y frente a los actores económicos y sociales. Este primer escenario cobraría más fuerza si hace una buena elección el espacio de ideología liberal, fragmentando la representación opositora.

2) Más allá de la situación socioeconómica y sanitaria, el gobierno se radicaliza –como sucedió entre junio y octubre- creando un mal humor en el segmento moderado que votó a Alberto, llevándolo a castigarlo usando como instrumento a Juntos por el Cambio.

Debe tenerse en cuenta que el oficialismo tiene un núcleo duro considerable que evitará que la aprobación presidencial baje mucho más de lo que hizo hasta ahora.
Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/

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Carlos Fara

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