Con la presencia de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el palco, Axel Kicillof asumió este miércoles su cargo como gobernador de la provincia de Buenos Aires, llamó a «reconstruir la provincia» y fue contundente con la herencia que recibió de la gestión de María Eugenia Vidal.

La tradicional Asamblea Legislativa se realizó en la Cámara de Diputados de la provincia, en La Plata, donde a las 12 prestó juramento la flamante vicegobernadora, Verónica Magario. Alberto y Cristina se retiraron del recinto luego de que Kicillof recibiera los atributos de Vidal.

Kicillof afirmó que se comprometió «ante Dios y los bonaerenses a trabajar sin descanso y con honestidad para reconstruir la provincia de Buenos Aires, para recuperar los derechos perdidos».

Además repasó la situación que encontró en el territorio. «No creo que estén dejando una vara muy alta. Están dejando un desempleo muy alto, una inflación muy alta y una deuda muy alta», lanzó.

«Se habló de que dejaban una caja de 25 mil millones de pesos. Pero el problema no es cuánto queda en la caja, sino las necesidades que hay que atender con lo que queda en la caja. Y esa cifra no alcanza ni para los próximos 30 días», agregó Kicillof, al asegurar que existe una dificultad inmediata relacionado con lo financiero.

Más allá del tono conciliador en el que transcurrió la transición, Kicillof basó su discurso en la situación económica que recibe. SI bien dijo que quería «ser justo porque muchas cuestiones son hasta estructurales», apuntó que «ninguna de las dificultades mejoraron: se agravaron».

Fuente: DIB