Condena a Girat: Los familiares decepcionados

La condena de 14 años a Marcelo Alberto Girat generó el descontento generalizado en los familiares de Rocío, la joven que fue violada durante 4 años por su padre, por lo que se generaron incidentes en el Tribunales.

Marcelo Alberto Girat fue condenado este miércoles por el Tribunal en lo Criminal 3 de Mar del Plata a 14 años de prisión por violar durante 4 años a su hija Rocío. Sin embargo, hasta tanto la condena no quede firme, el condenado cumplirá la pena bajo la modalidad de arresto domiciliario con monitoreo satelital, pero cuando se haga efectiva será recluido en una prisión.

"El arresto domiciliario es algo momentáneo. Las cosas vinieron de un modo en el que el tribunal no podía resolver algo distinto. El ministerio público y fiscal no hizo un pedido de encierro efectivo y ante la decisión de la cámara de apelaciones, que entendió que no había motivo para apartarse de ello, se determinó que cuando la pena esté firme se cumplirá en la cárcel", precisó Juan Manuel Sueiro, integrante del Tribunal Oral Criminal Nº1.

La resolución de la Justicia generó el descontento generalizado en los familiares de la víctima y amigos y se generaron algunos momentos de tensión entre los presentes y los policías que actuaban de seguridad durante la audiencia.

El caso

Las violaciones comenzaron cuando la joven tenía 13 años y se prolongaron hasta sus 17. La denuncia fue radicada en el 2011, y quedó sentado que los abusos tuvieron lugar tanto en la casa donde vivían como en la base naval.

La joven dio detalles en declaraciones y aseguró: "Mi primera violación fue a los 13. El mecanismo era decir que iba a ser mi instructor sexual para dar mi iniciación y así me violó hasta los 17. A los 16 me violó en la base naval, donde yo estaba desde las 12 de la noche hasta las 3 de la mañana. Me veía el personal y nadie decía nada. Todavía no se me acercó ningún oficial a decir 'lo siento mucho'".

Rocío también contó que fue torturada: "Tuve dos intentos de suicidios y fui bulímica. Una vez me ató a una silla y me quemó con una cuchara caliente". Y mostró su dolor con la sentencia: "El arresto domiciliario para mí es nada. Es culpable y sigue trabajando, no fue dado de baja de su cargo, sigue siendo militar. Es muy grave".

"Los abusos quedaron constatados por los mismos testigos de él que son militares. Y en la casa, por los testigos que nosotros presentamos, que recorrieron todo mi camino. Hay un psicólogo y un médico que me avalan", agregó la víctima.

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