Buscan prohibir los concursos de belleza en toda la Provincia

Las diputadas Alejandra Martínez y Viviana Nocito presentaron un proyecto provincial en el que buscan “eliminar la figura estereotipada de Reina de la Belleza”.

Días atrás, el Concejo Deliberante de Chivilcoy aprobó una ordenanza histórica: prohibir los concursos de belleza en las fiestas estatales, además de desalentarlas en el sector privado por considerarlas “discriminatorias y sexistas”.

En paralelo, dos legisladoras bonaerenses, la marplatense Alejandra Martínez y la diputada Viviana Nocito, de San Fernando, presentaron “un proyecto de regulación de concursos organizados en festejos regionales”.

Aunque el plan aún no tuvo tratamiento parlamentario, la intención es sumar consensos en el inicio del 2015 para que a partir de marzo se efectúe un debate en el comienzo de sesiones de las comisiones del congreso.

El objetivo primordial para con estos certámenes es, según detalla textualmente el proyecto: “Asegurar su desarrollo en el marco del respeto a los derechos humanos, el cumplimiento de normativas contra la discriminación y la protección de derechos de niños, niñas y adolescentes”.

“Es hora de que el Estado provincial en conjunto con los municipios debata y ponga en tela de juicio todo práctica que degrade al género femenino” entendieron las diputadas, que creen “que la selección en estos certámenes está basada en estereotipos discriminatorios, que refuerzan un ideal de belleza que subestima y cosifica a las participantes”.

En esa línea, las legisladoras aseguran que cada uno de estos concursos “se rige por concepciones patriarcales del rol de la mujer en nuestra sociedad e impone condiciones a adultas y niñas que son generadoras de violencia, las cuales derivan en el consabido sometimiento tanto psicológico como físico del que somos testigos a diario, que conlleva a casos trágicos como son los femicidios”.

Según argumentan Martínez y Nocito, “es común en estos certámenes exigirle a las aspirantes ser menores de 25 años, así como ser solteras y no encontrarse embarazadas ni tener hijos propios ni a cargo, condicionantes violatorios de su vida privada que no encuentran otro sustento más que la idea de dominación sobre su cuerpo y la exigencia de atarse a patrones de belleza tiránicos y alejados de la realidad”.

Respecto a uno de los artículos del proyecto, que refiere a los requisitos estéticos y señala que “no se permitirá que durante la selección de los ganadores se hagan públicos datos de su contextura física como atributos determinantes para su elección en los mismos”.

Las diputadas aducen que “en los concursos se convoca a chicas a partir de los 15 o 16 años hasta los 24 o 25 y se les solicita que describan sus medidas, altura, peso, color de ojos y de cabello bajo declaración jurada.

Luego, muchas veces son medidas para corroborar estos datos y en caso de no coincidir son descalificadas. Esta presión sobre el aspecto físico femenino conlleva un maltrato psicológico sobre las mujeres, que en los casos más graves ocasiona patologías como la bulimia y la anorexia.

Se castigan a las mujeres que no cumplen con los patrones estéticos, valorándolas como `peores´ que el resto, incluso en la mayoría de los casos impidiéndole ingresar en la competencia”.

Por último, y ante la salvedad de que los certámenes permiten seleccionar individuos representantes de cada Provincia o localidad que divulguen las virtudes de dicha región, las promotoras del proyecto de ley evalúan “como sumamente negativo el hecho de que desde el Estado se destaque las virtudes estéticas como superiores, haciéndose eco de prácticas propias de los programas televisivos de entretenimiento o las revistas sensacionalistas”.

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