Amigo invisible: cómo Vidal le reguló el dólar a Sturzenegger

El banco bonaerense realizó una movida con un bono en euros justo en la jornada en la que el billete se le escapaba al sistema de flotación libre del Banco Central. ¿Hubo coordinación?

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, se transformó en un salvavidas impensado para evitar una disparada mayor del dólar en su jornada más caliente de los últimos tiempos. En horas de la tarde, cuando ya había cerrado el mercado y el dólar llegó a los $17,90 luego de haber tocado los $18, empezaron las elucubraciones para saber quién le había puesto un freno a una cotización que durante el día parecía no ver un techo.

En el Banco Central se desmarcaron rápido. Fuentes de la entidad contaron a Letra P que Federico Sturzenegger no intervino para nada en el mercado. Pero reconocieron que sí hubo influjo de la provincia de Buenos Aires en el parate a la carrera alcista.

Siempre aclarando que, por su lado, no hubo coordinación, relataron que el Banco Provincia salió a vender en la plaza una parte de los bonos en euros que emitió la semana pasada. Y que eso fue suficiente para morigerar el alza y calmar las expectativas. Sin embargo, otros operadores bursátiles sospechan que hubo una charla, un pedido, un favor de Vidal a Sturznegger. En realidad, lo ocurrido fue que la provincia de Buenos Aires vendió por decesión expresa del ministro de Hacienda bonaerense, Hernán Lacunza. “No fue el Banco, fue la Provincia”, aclararon.

Vale la pena aclarar que es bastante frecuente que las intervenciones oficiales sobre el mercado cambiario se hagan a través de “amigos invisibles”. En general, son los bancos públicos, pero también se ha operado con la banca privada y con aquellos sectores tenedores de dólares. Incluso durante el kirchnerismo se utilizó ese método. En esta ocasión, se habla de un monto estimado en U$S50 millones, con lo que se ahogó la posibilidad de una trepada peligrosa, sobre todo si se tiene en cuenta que el viernes último la cotización estaba en $17,66. Además de otros volúmenes que sumaron otros bancos públicos.

Puertas adentro del BCRA confiesan, sobre todo los laderos más fieles de Sturzenegger, que el sistema de flotación libre del tipo de cambio es una mentira piadosa. “Estamos en una flotación lo más limpia posible”, admiten. La limpieza o suciedad remite al mayor o menor nivel de intervención del BCRA. Ergo, en el Central son algo flexibles con el manejo silencioso de las metas del dólar. Naturalmente, la política ha obligado a sostener que el esquema no es intervencionista al estilo “K”. Pero no menos cierto es que el Central conoce el paño y la entidad no se queda de brazos cruzados ante movimientos bruscos.

 

Fuente: LetraP

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